La lucha contra el calentamiento global

jueves, 28 de abril de 2016 · 00:00
El Día de la Tierra (22 de abril) fue el escenario para un hecho sin precedentes: en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, un número récord de 177 países firmaron un histórico acuerdo climático para combatir el calentamiento global, con la esperanza de mantener el impulso logrado en París (diciembre 2015) que comprometió a sus signatarios a limitar el aumento de la temperatura "bien por debajo de los dos grados C” y a "continuar esfuerzos” para limitar esta alza a 1,5 grados C.

A pesar del gran festejo con que fue recibido el consenso de tantos países (es el acuerdo con más firmantes desde 1982), y del optimismo que se apoderó de algunos dignatarios de Estado presentes en la cita y de los representantes de Naciones Unidas, este es sólo un primer paso, ya que luego será el momento de la ratificación en función de las reglas nacionales de cada país (votación por el Parlamento, decretos, etc.). En otras palabras, aunque auspicioso, el documento firmado con tanto esfuerzo por las Naciones Unidas no tiene carácter vinculante o, si se puede decir, es únicamente una declaración de buenas intenciones sazonada de alarmante información y constatación empírica.
 
Si bien hay que admitir que en los últimos años (especialmente los últimos cinco) se han dado pasos antes impensables, como que EEUU y China, responsables de cerca del 40% de la emisión de dióxido de carbono por combustibles fósiles del mundo,  se sientan obligados a participar en estos acuerdos y ofrecer soluciones y compromisos (en Nueva York, China oficializó la suspensión de casi todos sus proyectos de centrales de carbón), el camino para lograr detener el deterioro del planeta y comprometer a todas las naciones a frenar la contaminación  se muestra aún distante.
 
Si se sigue la información científica y otras pruebas como el evidente aumento de la temperatura global -2016 ha sido anunciado como el año más caliente de la historia-, es casi una utopía esperar que con la tibieza que se adoptan cambios y con la resistencia de prácticamente todas las naciones del orbe a renunciar a un modelo de desarrollo extractivista, capitalista y consumista, se puedan frenar los efectos del calentamiento global, que son irreversibles.
 
El caso de Bolivia, como se ha dicho en numerosas ocasiones, es paradigmático: por un lado se da un notable protagonismo del discurso del presidente Evo Morales en estos escenarios y, por el otro, son cada vez más conocidas las contradicciones que se viven en el país. 
 
Evo, por su contundencia y radical crítica a los modelos de consumo extractivista y su discursos de "Pachamama o muerte”, es  muy respetado. Sin embargo, para quienes lo seguimos desde acá resulta al menos decepcionante que mientras expresamos esto en los foros internacionales sigamos liderando las cifras de deforestación, que es el mayor causante de contaminación por dióxido de carbono (Página Siete    publicó el 26 de abril una nota, entre otras, que denuncia cómo se ha desplazado a Bolivia la deforestación de países vecinos como Brasil y Argentina, no por la falta de normas, sino por el bajo precio de las tierras en regiones como Santa Cruz). 
 
A ello hay que añadir la laxitud (¿o total indiferencia e indolencia?) frente a la protección de las áreas protegidas y la obsesión secante de las autoridades con el extractivismo desarrollista. Apenas días después de que el Presidente se posicionara como uno de los principales actores mundiales en la defensa de la Madre Tierra y pidiera acabar con el capitalismo y el individualismo, se conocía que Bolivia  invertirá un millón de dólares adicionales  (un total de cuatro) para que el rally más contaminante del mundo pasara por uno de los lugares más frágiles y contaminados del país, el lago Titicaca. Todo esto   en medio de la apatía ciudadana que presencia sin mayor incomodidad cómo se contaminan los ríos y lagos que rodean las ciudades con desechos y basura; o cómo se van secando innumerables fuentes de agua ante la impasividad de todos.
 
En fin, ¡larga vida a los acuerdos!

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

162
94

Comentarios

Otras Noticias