Editorial

La ciencia aprueba los transgénicos

viernes, 15 de julio de 2016 · 00:00
Las dudas sobre el grado de daño que los alimentos transgénicos pueden causar a la salud son cada vez menores. Hace unas semanas, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos publicó un extenso informe sobre el tema. El mismo concluyó que "los alimentos procedentes de organismos modificados son tan seguros como los que se producen a partir de cultivos convencionales”.

Después de eso, 110 premios Nobel de Medicina, Física y Química hicieron algo inusual para el mundo académico: firmaron una carta que enviaron a la organización ambientalista Greenpeace en la que le demandan que deje de oponerse al cultivo de alimentos transgénicos, especialmente del arroz dorado, que podría ayudar a reducir la deficiencia de vitamina A, que afecta a millones de pobres del mundo.

La avitaminosis causa ceguera, mortalidad infantil y problemas durante la gestación y es especialmente frecuente entre las poblaciones más pobres de África y del sudeste asiático. 

La misiva incluye una frase durísima contra la entidad: "¿Cuánta gente pobre tiene que morir en todo el mundo antes de que consideremos esto como un crimen contra la humanidad?”.

Los firmantes plantean la idea general de que permitir que existan cosechas más fuertes y resistentes ayuda a los agricultores y a los consumidores de esos productos.

Greenpeace no tardó en responder al "ataque de los Nobel”. En un comunicado, la entidad señaló que los "transgénicos no son la solución del hambre en el mundo. En el mundo hay alimentos suficientes para todas las personas. El 30% de los alimentos producidos en el mundo terminan en la basura. Sólo con esto tendríamos lo suficiente para alimentar a todas las personas que habitan la tierra hoy día y los que podremos llegar a ser en 2050 (sin intensificar más la agricultura y sin utilizar cultivos transgénicos)”.

Agrega que el hambre es una "cuestión compleja” relacionada con guerras, migraciones y conflictos, y no se soluciona con cultivos más eficientes. Añade que el 75% de la superficie agrícola mundial se destina a pastos para ganado y biocombustibles, no a producir alimentos.

Y finalmente señala, citando un estudio de Naciones Unidas, que es la agricultura ecológica, no la de largo alcance, la que permite aliviar la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria.

Si bien los argumentos de Greenpeace son sólidos y comprensibles, la ciencia está demostrando que los alimentos modificados no generan riesgo para la salud y, al mismo tiempo, aumentan la eficiencia agrícola, bajando los precios de venta de productos esenciales. Es una posición que hay que debatir, tanto en el mundo como en Bolivia.
27
3

Comentarios

Otras Noticias