Editorial

Alto porcentaje de anemia en La Paz

sábado, 16 de julio de 2016 · 00:00
Un dato revelador ha surgido de las campañas de donación de sangre en La Paz: de cada 100 donantes de sangre en la sede de Gobierno -dice el reporte del Hemocentro- 45 no pueden donar debido a que padecen anemia. 

El Banco de Sangre Departamental de La Paz, también llamado Hemocentro, y que hace un encomiable trabajo, ha informado que esa estimación se deduce de la más reciente campaña de donación de ese vital producto. La explicación es que muchas personas, especialmente mujeres, pesan menos de 50 kilos y, por lo tanto, no están habilitadas para hacer esa donación.

Esa entidad ha explicado que el problema se basa, en parte, en el deseo sobre todo de algunas mujeres de no aumentar de peso, siguiendo unos ideales de belleza equivocados, que establecen que ello es algo positivo. 

La otra posible explicación es simplemente la persistencia de las malas condiciones nutricionales que experimenta el país. Más gente de la que imaginamos está subalimentada, incluso en ciudades principales, ante la vista indolente de los demás. 

Un estudio de Unicef, de hace unos años, el último disponible, estableció que uno de cada cuatro niños bolivianos sufre de malnutrición, es decir, los que no logran ingerir las calorías mínimas suficientes para desarrollar una vida normal. Es el porcentaje más elevado de la región, pero no es el único dato, ya que en varios de ellos el país sigue a la cola del continente como en los casos de mortalidad infantil y materna, acceso a la salud, prevalencia de enfermedades curables, etcétera.

Entre los niños, asegura Unicef, el 39,7% vive en familias que no tienen una vivienda; el 43% vive en casas donde no hay un baño o agua segura que beber y el 10% no va al colegio.

Para el Gobierno esto no parece ser importante. Las autoridades muestran exitosas (y engañosas) estadísticas, en las que poco menos Bolivia está a punto de lograr el desarrollo. 

Existe una realidad boliviana que las autoridades y, en general, las dirigencias políticas y sociales  no quieren admitir. Aún con las evidentes mejoras económicas que se han registrado en los últimos años, la situación es muy precaria para miles de familias bolivianas, y los desafíos por delante son inconmensurables.

 En muchos sentidos el Gobierno ha actuado positivamente al respecto, pero su proclividad a la propaganda y la demagogia le impide reconocer los problemas más estructurales, que son, también, los de más difícil solución, por ejemplo, dar adecuado acceso a alimentación y salud a la población, especialmente a los niños y adolescentes.
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