Editorial

CAMC y los grandes contratos del Estado

domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00
 Los medios han sido recientemente acusados de poca profesionalidad, cuando no de sensacionalismo y, peor aún, de "conspiración mediática”. ¿La razón? La forma en que administraron la información del denominado caso Zapata. Las críticas estuvieron entre un extremo condenatorio a los medios de comunicación por presuntamente conformar un "cártel mediático” (casi mafioso y altamente conspirador) y censurar que se haya focalizado la atención en las declaraciones de  Zapata y el hijo que supuestamente tuvo con el Presidente y no en "el tema de fondo”: el tráfico de influencias.

A contramano de esta percepción, Página Siete ha llevado adelante un proceso de periodismo de investigación que ha aterrizado en la elaboración de cuatro dosier (el quinto saldrá el próximo jueves) sobre la presencia de la empresa china CAMC y los contratos suscritos entre el Estado y ésta.

Página Siete investigó cada uno de los siete principales contratos que ha suscrito el Estado boliviano con la empresa china y ha ido reuniendo interesante información sobre cómo se han administrado dichos contratos. 
Hay datos específicos para cada caso, desde la compra de perforadoras chinas que, según lo investigado podrían perfectamente haber sido alquiladas por la estatal petrolera, hasta la forma en que varios de los contratos parecieran haberse "adecuado” prodigiosamente para ser adjudicados a CAMC, sin mencionar datos curiosos como que la misma empresa (la transnacional china) ha firmado contratos con diversos nombres o razones sociales (usó cuatro nombres sutilmente diferentes en siete adjudicaciones).

Pero, aunque es extenso resumir, hay algunos temas que llaman profundamente la atención y que conviene dejarlos para el análisis y la reflexión ciudadana. El primero de ellos  tiene que ver con el financiamiento. A diferencia de lo que las propias autoridades bolivianas mencionaron, sólo uno de los contratos es ejecutado con dinero chino, mientras que los otros seis son financiados por el Banco Central de Bolivia (BCB) y la Gobernación de Cochabamba.  El que es financiado por China es el caso YPFB, referido a la compra de tres perforadoras. Los contratos para la construcción del ingenio azucarero San Buenaventura, para la Planta Industrial de Sales de Potasio y para la construcción del tramo I de la vía férrea Bulo Bulo-Montero fueron financiados con créditos BCB.
 
 En cambio, los contratos por los tres paquetes de construcción de la presa Misicuni son financiados por la Gobernación de Cochabamba.

Otro aspecto recurrente que ha detectado la investigación  es la forma en que se ha fiscalizado cada uno de los siete contratos suscritos entre la empresa china y el Estado boliviano. Una de las constantes en todos los casos es que ninguno de estos contratos ha seguido un curso corriente y continuo, sino que han estado sujetos a demoras generalmente por encima de los plazos fijados y la mayoría de ellos han sido varias veces rescindidos y vueltos a adjudicar. El caso de la represa de Misicuni es uno de los más llamativos, pues el proceso ya lleva décadas con el correspondiente perjuicio económico, pero no es el único. La construcción de la vía férrea Bulo Bulo Montero, uno de los proyectos más costosos para el Estado, se inició en 2013 y estuvo a cargo de tres empresas: CAMC, que se adjudicó el tramo I; la china Railways, que se adjudicó el tramo II; y Puentes y Calzadas, que se adjudicó el tramo III. De éstos, el tramo I quedó  con las obras suspendidas hace nueve meses debido a la resolución del contrato por  incumplimiento por parte de  CAMC. 

Es curioso, por lo menos, cómo a pesar de ser numerosos los reclamos, retrasos y suspensiones de contratos con la CAMC,  esta empresa continuó ganando licitaciones y adjudicándoselas; sin mencionar que también es llamativo que una sola empresa pueda ser especialista en rubros tan diferentes (provisión de equipos, construcción de represas, vías férreas, ingenios azucareros y otros).

Aunque  CAMC era una desconocida para el presidente Morales, según sus propias palabras, hasta que estallaron las denuncias contra su exnovia y alta ejecutiva de esta empresa, es digno de atención su enorme presencia e influencia en las megaobras de este Gobierno y lo es más que al momento del escándalo, ninguno de sus ejecutivos -a excepción de Zapata que está presa por mentir sobre un presunto hijo no por ningún contrato- haya dado explicación alguna. 

La investigación de Página Siete es un recuento de datos y hechos que debieran ser leídos en conjunto para dar luces sobre este asunto. 
 

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