Editorial

Europa: ¿tiempo de mujeres?

jueves, 21 de julio de 2016 · 00:00

 En Europa parece vivirse el tiempo de las mujeres en la política. La nueva Primera Ministra británica, Theresa May, será la responsable de conducir a su país hacia su salida de la Unión Europea. Para hacerlo primero deberá encontrar consensos con las líderes de Irlanda del Norte y de Escocia, ambas mujeres, Arlene Foster y Nicola Sturgeon, respectivamente.

El apoyo al Brexit ha puesto dentro de Gran Bretaña la política en alta tensión. Debido a que votó ampliamente a favor de mantenerse en la UE, en Escocia han surgido nuevamente voces a favor de la independencia, rechazada en 2014 por un referéndum. Sturgeon ha señalado que intentará organizar otro plebiscito para independizarse de Gran Bretaña y unirse, así, a la UE. En Irlanda del Norte, donde también se votó a favor de mantenerse en Europa, existe un debate creciente sobre si no vale la pena que esa región se una a Irlanda, un país independiente y del que se separó en 1922 para mantenerse dentro de Gran Bretaña. Irlanda es miembro de la UE. Así que, en el flanco interno, May deberá negociar con otras dirigentes mujeres las condiciones del retiro británico de la UE. 

En el flanco externo tendrá que negociar fundamentalmente con otra mujer, Angela Merkel, la canciller alemana, líder del país europeo más influyente y de mayor economía. Merkel es una de las jefas de Estado más proclives a mantener unida a la UE.

May y Merkel son conocidas por su estilo parco y reservado, por tener los pies en la tierra y por su escaso sentido del humor. Esas son justamente las características que valoran en este momento los europeos, y sobre todo los británicos, después de que una pléyade de políticos hombres cometió error tras error, empezando por el Primer Ministro saliente, David Cameron, que organizó un chapucero referendo que no estaba obligado a convocar y en el que creía que la opción "permanecer” ganaría con facilidad. 

En Europa se especula que la negociación para la salida de la UE se basará en dos tópicos centrales mutuamente contrarios: el Reino Unido busca mantener las ventajas del libre comercio con el resto de las 27 naciones de la UE pero, al mismo tiempo, reducir la libertad de circulación de las personas de esos países (es decir, limitar la migración de otras naciones). Merkel, aparentemente, no cederá en esto y podría ofrecerle a May lo contrario: si Gran Bretaña acepta el libre ingreso de comunitarios, entonces podrá tener relaciones comerciales fluidas con la UE.  Será interesante ver cómo se desenvuelven los hechos.

Mientras tanto, la opinión pública inglesa está ansiosa de saber si May podrá resolver lo que los hombres hicieron mal.



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