Editorial

La ciudad de los teleféricos

sábado, 23 de julio de 2016 · 00:00
En ocasión del  207 aniversario  de la ciudad de La Paz, el presidente Evo Morales anunció que la sede de Gobierno tendrá dos nuevas líneas del teleférico. Una unirá las líneas Roja con la Amarilla y la otra partirá desde la curva de Holguín y llegará hasta El Prado. En total, según el anuncio presidencial,  La Paz tendrá 11 líneas del teleférico, que se espera estén en funcionamiento en 2019.

Es una noticia con la que uno, como ciudadano, no sabe si alegrarse o llorar. Para empezar por lo positivo, hay que admitir que toda medida destinada a mejorar el transporte público –que es el peor de los servicios públicos para los paceños- es digna de ser recibida con júbilo; pero, por otro lado, el amor por esta ciudad y los pocos patrimonios que aún se conservan en pie entra en crisis con anuncios como el comentado.

Y es que después del enorme debate que se produjo a propósito de las obras de la línea Blanca de Mi Teleférico –que está en plena fase de implementación con el tendido de cables- y el impacto que éstas causaron y causan  en una emblemática avenida de la ciudad, la Busch, muchos expertos recomendaron evaluar cuidadosamente la pertinencia de aumentar la cantidad de líneas y la construcción de otras estaciones de teleférico.

Sucede que el costo de cada una de estas megaobras no sólo es alto en cifras, sino en daño a espacios patrimoniales. La avenida Busch, para seguir con el ejemplo, ha sido completamente trastocada con las obras y lo será más cuando la estación empiece a funcionar: un referente identitario de la ciudad se ha perdido. 

Ahora se anuncia que una estación llegará al Prado  y ya se empieza a sentir el dolor de lo que representará esta obra para el paseo más tradicional y hermoso de esta urbe.

El teleférico es muy usado por los ciudadanos, pero no es un transporte masivo en rigor, como pueden ser los buses o los trenes –que en La Paz son impensables, por las condiciones topográficas-, y llenar los azules cielos de esta ciudad de ellos  no es algo que parezca una muy buena idea.

Las autoridades nacionales y los responsables de la empresa estatal que administra los teleféricos no quieren ni oír de abrir el debate sobre la necesidad o no de seguir instalando más líneas de teleféricos en La Paz y las autoridades locales no tienen ni voz ni voto en ello, cosa que no debiera suceder. Siendo así, ¿qué relevancia tiene entonces lo que opinen los ciudadanos comunes y corrientes? Seguramente ninguna, pero bueno sería que junto con el cálculo de costos incluyeran un ítem que señale el precio de la pérdida del patrimonio de la ciudad. Algún valor debiera tener, o por lo menos como ciudadanos lo debiéramos reclamar.
66
6

Comentarios

Otras Noticias