EEUU debe cerrar Guantánamo

lunes, 22 de agosto de 2016 · 00:00
Uno de los asuntos en los que el Presidente estadounidense no ha logrado avanzar lo suficiente y, por lo tanto, cumplir con la promesa realizada hace casi ocho años, cuando llegó al poder, es el cierre de Guantánamo, la cárcel ilegal que tiene EEUU en una zona que está bajo su administración en territorio cubano.

Obama prometió cerrar esa prisión, administrada por el Ejército norteamericano, justamente por su carácter ilegal y violatorio tanto de las normas estadounidenses como de las internacionales. El Congreso de su país, dominado por el partido republicano, ha impedido aquello. En Guantánamo todavía existen 61 presos, todos ellos sin acusación en su contra y, por tanto, sin un juicio, algo que es una falta grave para el sistema universal de derechos humanos. 
 
La prisión es una pesada herencia del gobierno de George Bush hijo,  que fue quien enfrentó la denominada "guerra contra el terrorismo” después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Bush ordenó detener a cientos de personas de países del Medio Oriente y otras naciones musulmanas y los envió a Guantánamo, donde siguen experimentando un desesperante limbo legal. Como no son acusados, no saben hasta cuándo estarán detenidos ni pueden intentar comprobar su inocencia.
 
En esta prisión se denunciaron  torturas y vejámenes contra los presos y aún hoy varios de ellos son alimentados por sondas porque realizan huelgas de hambre indefinidas. Exigen un derecho básico: ser acusados formalmente. Grupos de derechos humanos consideran que muchos de ellos son inocentes y que fueron detenidos por estar en el lugar incorrecto cuando militares norteamericanos hacían operativos en Afganistán, Irak y otros países.
 
El número actual de prisioneros es bajo comparado con el que hubo originalmente, de 780, lo que se ha conseguido gracias a trasferencias de detenidos a otros países, que prometen darles cobijo y, además, monitorear sus movimientos e impedir que salgan de sus territorios durante por lo menos dos años. El más reciente traspaso se dio esta semana, cuando 15 de los detenidos fueron conducidos a Emiratos Árabes Unidos. El año pasado, seis de ellos llegaron a Uruguay. Si un país no se ofrece a recibirlos, estos prisioneros no pueden salir del recinto, en un complejo sistema de consultas y aprobaciones requeridas de parte de la jerarquía militar estadounidense. Aunque hubo avances, son insuficientes. Guantánamo es una mancha sobre EEUU. El Presidente norteamericano ha usado antes los decretos presidenciales para tomar otras decisiones y evitar así el veto del Congreso, y en este caso debe usar ese poder para cerrar esa vergonzoso prisión. 
 

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