Editorial

San Buenaventura sin caña de azúcar

viernes, 05 de agosto de 2016 · 00:00
Son varios los ejemplos en los que el Gobierno parece actuar contra viento y marea. Uno reciente es el caso de la planta de San Buenaventura. Incluso rechazando las observaciones técnicas de profesionales que no son del oficialismo, luego afirmando que todo está bien y, finalmente, admitiendo las dificultades, ha arrancado la planta procesadora de azúcar y se ha "descubierto” que no hay materia prima suficiente ni garantizada. Todo ello ocurre después de haberse realizado un gasto gigantesco de recursos y energías.

San Buenaventura es un proyecto que tiene varias décadas de antigüedad. Es un objetivo paceño que ha mantenido a la ciudadanía interesada desde hace casi medio siglo. Sin embargo, diversos estudios realizados por sucesivos gobiernos, como el primer gobierno de Hugo Banzer y, por numerosos equipos técnicos de regímenes posteriores, establecieron que la obra era inviable o por lo menos riesgosa. Diversos factores, como la tenencia de la tierra, la calidad de la misma y la productividad de la caña cosechada, establecieron que la idea de San Buenaventura no fuera considerada adecuada. 

Efectivamente, la caña de la zona crece a un ritmo mayor al de otras zonas del país, pero la sacarosa generada no es suficiente, debido a que la región tiene muchos días al año de cielos nublados. Es el sol  el que ayuda al aumento de los azúcares, ya sea en la caña y frutas diversas. También se advirtió al Gobierno que las fuertes lluvias del norte paceño sólo dejaban unos 100 días al año para la zafra.

Si a ello se suma que el camino entre La Paz y San Buenaventura todavía no está listo y que las tierras de la región carecen de vocación agrícola, lo que implica desmontar un bosque, muchas veces primario, para plantar caña, se tiene una situación que confirma escasa viabilidad económica y grave riesgo ambiental.

Ahora, tras meses de debate, y después de la inauguración  de la fábrica, el presidente Evo Morales ha admitido que la caña, materia prima  de la planta, es insuficiente. "En San Buenaventura ya está instalado el ingenio, aunque tenemos una pequeña debilidad, entre los pequeños productores no hay todavía la cultura de sembrar masivamente caña para garantizar materia prima al ingenio” dijo.

Para construir San Buenaventura fue contratada la polémica empresa china CAMC y el proyecto se realizó por 265 millones de dólares, una cifra muy alta si se considera que Aguaí, su contraparte privada en Santa Cruz, costó 100 millones de dólares menos y produce más azúcar y alcohol, el otro producto buscado.

Esto demuestra la necesidad de que los contratos se basen en un  reflexivo análisis de los hechos.

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