Editorial

Los efectos del cambio climático

sábado, 06 de agosto de 2016 · 00:00
Las manifestaciones de la crisis climática que afecta al planeta son permanentes y la tendencia al recalentamiento del planeta no da señales de atenuarse. El informe anual sobre el Estado del Clima (State of the Climate), uno de los más serios reportes ambientales, sostiene que las temperaturas, el nivel de las aguas y las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron nuevos récords el año pasado, haciendo de 2015 el peor año de la historia moderna para una serie de indicadores clave: retroceso de los glaciares, sequías e inundaciones.

Los 400 científicos de renombre que se ocupan cada año de elaborar este estudio  señalaron que se registraron temperaturas récords de calor por segundo años consecutivo y que el fenómeno meteorológico El Niño, particularmente vigoroso en 2015, "exacerbó” la tendencia al recalentamiento el año pasado.

El año 2015 también marcó una temporada de lluvias más abundantes que el promedio, provocando graves inundaciones. Severas sequías también afectaron superficies casi dos veces mayores en 2015 que en el año anterior.

Ya en 2014 habían saltado las alarmas debido a que se alcanzaron marcas históricas en la emisión de gases de efecto invernadero y aumento global de las temperaturas. Varios marcadores como las temperaturas por encima del nivel del mar, o los gases de efecto invernadero han establecido récords el año pasado, dicen los científicos en el informe.

Se espera que este desarrollo continúe este año, aunque  los primeros seis meses de 2016 fueron nuevamente los más cálidos de la historia, según datos recientes de la NASA.

¿Qué tiene que ver esto con nosotros? Esta pregunta pareciera estar en el aire cada vez que se difunden datos como estos. Sin embargo, Bolivia está siendo golpeada año tras año y con mucha contundencia por los efectos del cambio climático. La actual sequía que compromete, según los productores, el 80% de la cosecha de trigo, girasol, maíz y sorgo  es una expresión evidente de esta situación. El Gobierno ha reaccionado con la aprobación de un plan de 12 medidas para enfrentar la sequía, pero la dimensión del fenómeno, que se extiende además a otras regiones, será difícil de superar.

El presidente Morales dice que "le echan la culpa” hasta de la sequía, y esto permite una reflexión: el impulso extractivista y depredador, que con deforestación y expansión de la frontera agrícola de forma descontrolada son política de Estado y modelo de desarrollo, afecta  directamente al impacto del cambio climático en nuestro país. Y el Presidente, como todos los bolivianos, tiene razón en sentirse responsable.

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