Editorial

Las relaciones con Brasil

sábado, 10 de septiembre de 2016 · 00:00
 
El canciller David Choquehuanca hizo una declaración con la que intentó poner paños fríos a la dura reacción brasileña expresada por su colega José Serra. Choquehuanca, por ejemplo, expresó que el embajador de Bolivia en Brasil no había sido "retirado” sino sólo llamado a consultas a La Paz para que explique cuál es la situación en ese país.

Las expresiones de Choquehuanca eran necesarias después de que el presidente Evo Morales  había difundido  días antes mediante su cuenta de Twitter polémicas ideas respecto de nuestro importante vecino: "Condenamos el golpe parlamentario contra la democracia brasileña.
 
Acompañamos a Dilma, Lula y su pueblo en esta hora difícil”. Morales ordenó que el embajador boliviano en Brasil sea convocado a Bolivia y, en respuesta, Brasil tomó la misma decisión. Nuevamente ambos países no tienen, mutuamente, embajadores.

El Mandatario tiene, como todos, su opinión en relación con  los sucesos políticos que derivaron en la salida de Dilma Rousseff, pero a diferencia de cualquier ciudadano, lo que dice o deja de decir afecta al país y sus intereses: las relaciones bilaterales son un aspecto que hace al país, más allá de los mandatarios. 

Como se puede ver una vez más, las relaciones internacionales bolivianas no se conducen con base en  un plan establecido y estableciendo objetivos a corto, mediano y largo plazos. Todo se define sobre la  base del estado de ánimo del Jefe de Estado, que un día se deshace en elogios para que Perú acceda, por ejemplo, a que el tren bioceánico atraviese el territorio boliviano, y al día siguiente ataca a su Gobierno y lo llama "imperialista” por ser parte de la Alianza del Pacífico.
 
Las relaciones internacionales bolivianas deben ayudar a defender los intereses de Bolivia,  no para definir posiciones  ideológicas del Presidente y del Gobierno. 

 Por lo demás, hay que recordar  que Brasil y Perú, además de Argentina, son los países más importantes para el futuro de Bolivia. Más que China, Rusia, Irán y hasta Venezuela o Cuba. A dos de ellos les vendemos el gas que producimos y el tercero, Perú, puede ayudar en el complejo equilibrio que el país busca con Chile en relación con  su demanda por una salida soberana al mar.

El canciller David Choquehuanca hizo bien en bajar la tensión con Brasil, pero esta actitud discreta y templada debiera ser una norma en todos los casos. Las afinidades o antipatías políticas son de incumbencia personal de las autoridades y no deben, insistimos, afectar ni la imagen del país y mucho menos los intereses de éste: las condiciones de renovación de la venta de gas a Brasil son  uno de los temas más importantes para el país. No debemos perder esto de vista.
 

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