Editorial

Libretas de servicio militar

sábado, 17 de septiembre de 2016 · 00:00
El ministro de Defensa, Reymi Ferreira, y el diputado opositor Rafael Quispe llegaron a los insultos y  amenazas de procesos judiciales por una denuncia realizada por el parlamentario sobre la libreta militar de la autoridad gubernamental.

Según Quispe, la susodicha libreta presenta irregularidades porque tiene un número que corresponde a otra persona, por lo que exigió un proceso por "uso de instrumento falsificado”, entre otros delitos.  

El Ministro, enfurecido y con fotocopias legalizadas en mano,   afirmó que cumplió por ocho meses con el servicio militar en 1981, pero por un problema de visión accedió a una libreta por exención años más tarde; a eso se debe  a que  el mismo número tenga otra persona.  

La justicia deberá dirimir sobre el asunto, y en su caso, sancionar al diputado Rafael Quispe si acusó sin razón al ministro Ferreira, pero lo cierto es que el tema de la autenticidad de las libretas de servicio militar de autoridades y opositores no sólo demuestra que en este documento se han cometido irregularidades varias  a lo largo del tiempo, sino que las denuncias tienen diferente trato ante la justicia: cuando se trata de autoridades de Gobierno son desestimadas y se acusa a los denunciantes y cuando se trata de opositores se las da por hecho y se amenaza con procesos a los infractores.

 Recordemos que hace algunos meses el Tribunal Quinto de Sentencia ratificó la pena de dos  años de privación de libertad en contra del senador de Unidad Demócrata (UD) Arturo Murillo por el  delito de uso de instrumento falsificado de su libreta de servicio militar. El número del documento de Murillo también correspondía a otro nombre.

Por lo demás, el asunto lleva a cuestionar sobre la utilidad de este documento de marras, que es sujeto a muchas exenciones y a veces fraudes, dado que el servicio militar es una imposición que muchos jóvenes no están dispuestos o en condiciones de cumplir, mientras que quienes prestan el servicio militar se exponen a atropellos y abusos de parte de sus superiores.

¿No sería saludable que en vez de ser testigos de sucesivas denuncias de incumplimientos de deberes militares de nuestros servidores públicos pusiéramos en debate la obligatoriedad del servicio militar y la importancia que se le da a este documento? 

Dado el énfasis militarista imperante en el país, es improbable que así sea, pero al menos pidamos que los involucrados en las denuncias ventilen equilibradamente sus razones y no tengamos que asistir a los intercambios de epítetos y amenazas con un tema que no afecta ni contribuye a nuestra condición de ciudadanos.

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