Editorial

Acusaciones temerarias

jueves, 08 de septiembre de 2016 · 00:00
Página Siete se ha acostumbrado a los ataques de funcionarios del Gobierno y no suele responder a tales agresiones por respeto a la investidura de las autoridades. Sin embargo, en esta oportunidad, este diario  se ve obligado a salir al paso de mentiras y acusaciones sin fundamento en defensa de su prestigio y el de sus periodistas. 

Como es costumbre, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, lanzó una nueva andanada de insultos contra este periódico, pero esta vez  hizo una acusación temeraria: sin aportar prueba alguna y abusando del poder que le otorga su cargo, afirmó que en el asesinato del viceministro Illanes se encuentra "una huella digital de Página Siete”. 

A Quintana no le gustó la recopilación periodística sobre los muertos registrados en los conflictos políticos y sociales que sacudieron al país durante los 10 años de gestión del presidente Evo Morales. Lo único que le faltó decir es que tales conflictos no existieron, como si los muertos fueran víctimas de muerte natural. Afirmó que este rotativo atribuyó todos estos muertos al Gobierno, lo cual es absolutamente falso. Lo que dijo este periódico es que bajo la actual gestión del MAS hubo cerca de 70 fallecidos en hechos de violencia sin que se haya encontrado a los culpables, aspecto que sí es responsabilidad del Gobierno y de la justicia. El recuento tenía  interés periodístico a partir de la promesa que hizo el Presidente en 2006,  cuando afirmó que el suyo "será  un gobierno sin muertos”.

Según Quintana, "la lógica de Página Siete es la lógica de los cooperativistas mineros”, ya que "de alguna manera  indujo con titulares especulativos respecto al conflicto sin que existiera un bloqueo”. Falso de toda falsedad. El Ministro pide "revisar los días previos al conflicto las portadas de Página Siete”. Pues se ve que él no las revisó y si lo hizo, miente con  descaro. 

La posición de este periódico fue claramente, y sin paliativos, de condena no sólo al asesinato del viceministro Illanes, sino a los bloqueos y secuestros de policías practicados por los cooperativistas. Basta revisar los editoriales publicados por este diario a lo largo del conflicto. Por otra parte, no hay un solo titular que pueda ser interpretado como una inducción o una justificación del movimiento en sí y mucho menos de la violencia. Todos los titulares, absolutamente todos, reflejan fielmente lo que acontecía  y todas las noticias, absolutamente todas, tienen fuentes verificables.

En realidad, como se ha visto en los últimos días, el Gobierno se niega a reconocer su propia responsabilidad en la gestión del conflicto y pretende endilgarla a actores completamente ajenos a los hechos. Y, por supuesto, le molesta que se recuerde la promesa presidencial  de que este sería un gobierno "sin muertos”; como le molesta que se  recuerde otra promesa: la de no buscar la re-reelección.

Quintana afirma que "el cártel de la mentira no es una estigmatización gratuita” -es decir, existe-, pretendiendo eludir la advertencia que hizo recientemente el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza Robatto, quien dijo que "en una democracia no se puede perseguir, hostigar o estigmatizar al periodista porque informe sobre hechos que son de real interés público”, al criticar la "práctica” de algunos gobiernos de "estigmatizar, hacer señalamientos hacia la prensa, acusarla de cuestiones graves, de formar parte de una conspiración, un cártel de mentirosos”. 

En cualquier país civilizado del mundo con justicia independiente, una acusación tan grave y temeraria como la que formuló Quintana contra Página Siete, sin aportar prueba alguna, merecería un proceso por el delito de difamación. Ante la indefensión, este medio  ha remitido la transcripción de las declaraciones del funcionario a la Relatoría de la Libertad de Expresión de la CIDH y de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. 

Página Siete ha pedido formalmente la presencia de relatores especiales de ambas instituciones para que verifiquen in situ la situación de la libertad de prensa en Bolivia, en previsión de que las continuas agresiones verbales a este rotativo puedan derivar en otro tipo de acciones de parte de elementos afines al Gobierno, como advirtió el Relator Lanza en su reciente visita al país. Según Quintana, los ciudadanos deberían juzgar que la "lógica demencial, mentirosa y difamatoria que induce al conflicto tiene también como corresponsabilidad a Página Siete”. Los lectores de este medio juzgan sus contenidos todos los días, y esto se demuestra en el constante crecimiento de su lectoría. La palabra final la tienen ellos.
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