Editorial

Posible solución en Cataluña

lunes, 16 de octubre de 2017 · 00:00
Aunque no cede la crisis provocada en España por los intentos secesionistas de la comunidad de Cataluña, se vislumbran posibles salidas. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, del Partido Popular, y el PSOE, partido en la oposición, se han aliado en una estrategia de dos fases: por una parte han endurecido el tono, dando un "ultimátum” al líder catalán, Carles Puigdemont, para que aclare si ha ordenado o no la independencia de esa región. Si éste confirmara que lo ha hecho (su declaración original fue ambigua), entonces Rajoy ha advertido que activará el artículo 155 de la Constitución española que le permitiría la "intervención” de Cataluña. 
 
El artículo mencionado, que nunca ha sido utilizado desde la recuperación de la democracia en ese país, le autoriza al Gobierno a controlar la Policía catalana (Mossos d'Esquadra), dependiente del Ejecutivo catalán. El artículo 155 también permite al Gobierno central suspender la transferencia y asignación de recursos a esa región.
 
Rajoy también ha rechazado por completo el inicio de un diálogo para negociar la independencia de Cataluña, como lo exige la dirigencia de esa comunidad, pero junto a sus nuevos aliados del PSOE ha ofrecido el inicio de un diálogo que viabilice una reforma constitucional para otorgarle mayores grados de autonomía a esa región.
 
Una comisión legislativa propondría las características de esa reforma –probablemente a mediados de 2018–, para luego ser puesta a consideración de la población mediante un referendo, que podría producirse en 2019.
 
Los dirigentes catalanes han rechazado tanto el "ultimátum” contra Puigdemont como esta oferta de reforma, que consideran insuficiente; han reiterado que la independencia es su única aspiración. Sin embargo, esas declaraciones parecen ser ahora más de tipo simbólico. La independencia no tiene consenso entre los catalanes (se cree que solo un 45% la apoya) y grandes manifestaciones en esa región se produjeron la semana pasada a favor de la unidad española. 
 
Además, importantes empresas catalanas, de distintos rubros, cambiaron su sede central hacia otras ciudades españolas porque, por razones legales y económicas, necesitan estar basados en una localidad que pertenezca a la Unión Europa. Si Cataluña se independizara quedaría fuera de esa unión y debería repostular a ella, en un proceso que podría demorar años e incluso fracasar. Este es el momento en que Puigdemont debería aceptar lo que ha obtenido de sus movilizaciones independentistas: el ofrecimiento de reforma constitucional. Puede ser un paso para que intente, en el futuro, convocar a un referendo pactado y legal sobre la eventual independencia de su comunidad.
 

 


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