Caída de reservas internacionales

viernes, 27 de octubre de 2017 · 00:00
En las cinco semanas que transcurrieron entre fines de agosto y el 6 de octubre pasados las Reservas Internacionales Netas (RIN) del país experimentaron una caída de casi 400 millones de dólares. El Banco Central señaló que la cifra bajó de 10.452 millones a 10.054 millones de dólares en ese lapso. La entidad emisora no informó el porqué de la abrupta caída.
 
Tras una constante caída de las reservas, éstas se estabilizaron a principios de año, cuando incluso volvieron a subir, pero esta baja nuevamente coloca el tema ante los reflectores de los especialistas y los medios de comunicación.
 
Gracias al auge de los precios internacionales de los productos que exporta Bolivia, en diciembre de 2014 se registró la cifra máxima de las reservas, cuando llegó a 15.000 millones de dólares. En dos años cayeron en 5.000 millones de dólares y luego se estabilizaron en alrededor de 10.000 millones.
 
 La caída se debe a que, para mantener el ritmo de gastos establecido por el Gobierno, las autoridades echan mano de tres fuentes principales: las reservas, en primer lugar, pero también créditos internacionales, sobre todo de China, y el aumento en la recaudación de impuestos. Todo ello mantiene el crecimiento en torno al 4% del PIB, pero puede hipotecar nuestro futuro inmediato, más aun considerando que el país está recibiendo la mitad de sus ingresos externos con respecto a 2013 debido a la caída de los precios del crudo y de los minerales.
 
Ese "enfoque keynesiano” es adecuado en el corto plazo, pero en el largo lo que la economía necesita es dejar de depender, paulatinamente, de los recursos naturales y empezar poco a poco su diversificación. 
 
Obviamente, es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y de hecho, excepto en breves periodos de nuestra historia, esto no ha sido posible. 
 
El extractivismo es una marca de la tradición de la economía boliviana y eso explica los picos de crecimiento, por breves períodos, y luego largas fases de decrecimiento. La pobreza generalizada de Bolivia y su dificultad para ingresar a la senda del desarrollo se basa en ello.
 
Por eso, el uso de las reservas para mantener el gasto público y atender responsabilidades sociales autoimpuestas por las autoridades es importante, pero no puede ser la base del modelo económico. 
 
Una nación debe producir con valor agregado, generar empleo, en vez de depender solamente de unas cuantas fuentes de recursos naturales. Lamentablemente las autoridades no tienen este tema, ni de lejos, entre sus prioridades e insisten con proyectos extractivistas que, además, dañan el medio ambiente.

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