editorial

Nueva matanza en EEUU

miércoles, 4 de octubre de 2017 · 00:00
Una nueva matanza se ha producido en EEUU. Esta vez, un hombre de 64 años abrió fuego con armas automáticas desde su habitación en el piso 32 de un hotel en Las Vegas, Nevada, contra una multitud que se encontraba al aire libre asistiendo a un concierto de música. Las ráfagas se produjeron sin cesar durante largos minutos hasta que finalmente, ante la amenaza de ser abatido por la Policía, el asesino se suicidó. Hasta ahora 59 personas han resultado muertas, mientras casi 600 resultaron heridas, muchas de ellas de bala y otras pisoteadas debido al pánico producido. Es la mayor matanza, hasta ahora, de la historia estadounidense.

Este evento se produce solo 16 meses después de que  en Orlando, Florida, un hombre abriera fuego contra los asistentes de un bar gay; hasta ese momento ése era el más luctuoso hecho de esa naturaleza. Pero en Estados Unidos situaciones similares, aunque con menos víctimas, se producen por decenas cada año. 

Desde 1966, según una investigación de la revista Mother Jones, han muerto 949 personas en 131 asesinatos masivos (de cuatro o más víctimas cada uno). Ello no toma en cuenta los asesinatos ocasionados por pandilleros, asaltos y otras situaciones delictivas.

Con esos datos, EEUU es el país del mundo que más crímenes sufre por efecto del uso de armas.
 
El problema radica en la manera estrecha y ominosa que hace un sector de la derecha de ese país de la segunda enmienda de su Constitución, que permite portar armas a sus ciudadanos. En su origen, este derecho se basaba en la posibilidad de las personas de defenderse de acciones ilegales del Gobierno. Hoy, manipulado por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), es decir el lobby de los productores de armas, ese derecho se ha convertido en una verdadera maldición para ese país.

El problema de las armas no sólo se refleja en esta terrible seguidilla de masacres, sino también explica la violencia policial. Como toda persona puede acceder a un arma, la Policía siempre teme que cualquier sospechoso esté armado y, por lo tanto, utiliza las suyas propias ante la menor provocación. En otros países, como se presume que ello no ocurre, los efectivos policiales usan sus armas de fuego con mucha menor frecuencia.

El NRA financia las campañas electorales de un 40% de los políticos norteamericanos, casi todos ellos del Partido Republicano. Ello ha evitado que cualquier reforma tendente a regular el uso de armas sea aprobada. Solo algunos estados han conseguido ciertas normas que hagan más difícil su adquisición y uso. Mientras ese dinero siga costeando a los políticos norteamericanos, este problema no se solucionará.

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