Masiva y forzada concentración

viernes, 10 de noviembre de 2017 · 00:00
Las concentraciones del MAS que llenaban plazas, estadios y pueblos sin que medie presión alguna han quedado en el pasado. Eran tiempos en que el presidente Evo Morales era aclamado por multitudes que parecían haber sido atrapadas por alguna especie de magia.
 
De un tiempo a esta parte, las convocatorias del MAS siguen siendo grandes (aunque ya no tanto como antes), pero la novedad es que el partido ejerce presión sobre sus funcionarios públicos y sobre sus sectores sociales para garantizar su asistencia.
 
Los ministros y otras autoridades ya ni se ruborizan al emitir circulares para obligar a sus funcionarios a acudir a los actos partidarios y para exigir contribuciones "voluntarias”. Mientras que los dirigentes de sectores sociales no dudan en aplicar el control en las movilizaciones.
 
Mucho de eso ocurrió en la movilización este martes en La Paz, cuando el MAS planeaba dar un batacazo para respaldar la reelección indefinida del presidente Evo Morales, que es inconstitucional.
 
No hubo tal concentración "nunca antes vista”, o de "100 mil asistentes” como anunciaban sus organizaciones y, por el contrario, se filtraron muchos reclamos de funcionarios públicos que tuvieron que sacar libre o fueron declarados en comisión para asistir.
 
Y, para colmo de males, los activistas del voto nulo aguaron la fiesta de muchos asistentes al lanzarles los ya famosos "billetitos de la corrupción2, que no son otra cosa que panfletos en forma de billete en los que se hace alusión a los más bullados casos de corrupción descubiertos en el Gobierno y promueve el voto nulo como la opción para las elecciones judiciales.
 
El nerviosismo de las autoridades llegó a tal punto que terminaron arrestando por poco más de una hora a dos mujeres que estaban lanzando los billetitos desde lo alto de un edificio. El analista Iván Arias aseguró que a quien querían detener era a él y que tuvo que escapar para evitarlo.
 
Y, para acabar de deslucir el acto del MAS, Evo Morales no asistió, como tampoco lo hizo en una concentración llevada a cabo en Cochabamba.  No tiene sentido que sus funcionarios y sus movimientos sociales marchen para apoyarlo y que él los deje plantados por alguna estrategia desconocida o, sencillamente, porque ya sabe que esas concentraciones no son tan masivas como antes o que dejaron de ser espontáneas.
 
Sumido en una ola de casos de corrupción y de narco-relaciones, es hora de que el MAS dé señales de que está dispuesto a encarar un verdadero cambio de época. Y eso implica, obviamente, renunciar a la reelección indefinida porque ese es el principal motivo de su desgaste y puede ser el principio del fin de su existencia.

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