El río enfermo que nos alimenta

jueves, 2 de noviembre de 2017 · 00:00
Apesar de que sigue siendo parte esencial de la identidad de los paceños, el Choqueyapu es un río maltratado y enfermo, agonizante; y su larga agonía no sólo es motivo de angustia para los habitantes de esta ciudad sino es un problema de salud pública: la contaminación que acarrea y que no ha podido ser revertida en décadas por la autoridades, se traduce ya en enfermedades puntuales que se trasmiten a través de los alimentos que, a su vez, son regados por sus aguas.
 
En un primer dossier de investigación Página Siete recorrió buena parte del trayecto de sus aguas que comienza en el norte de la ciudad, donde  nace cristalino de los nevados emplazados en ese punto, y termina en el sur. Conforme  entra en la urbe es contaminado en su mayoría por desechos domésticos, aguas servidas del alcantarillado  y por desechos industriales.
 
Así llega al sur paceño, donde se riegan los cultivos de frutas, verduras y hortalizas que se producen en el lugar. Posteriormente, estos productos son consumidos por los ciudadanos y, por efectos de la ingesta y digestión, vuelven al río, dado que el alcantarillado domiciliario de la ciudad desemboca principalmente en este afluente o en sus ríos tributarios.  
 
De esta forma, el río Choqueyapu se enferma. ¿Cuáles son los problemas que acarrea esta situación? Desde agosto pasado, el equipo de Página Siete realizó una investigación sobre los efectos que causa la contaminación de este río con el apoyo de Conectas y la Fundación para el Periodismo.
 
Los temas referidos a los niveles de contaminación del río y las gestiones que a la fecha realizaron o no las instituciones obligadas a velar por esta cuenca, se abordaron en un primer dossier que se publicó hace tres semanas bajo el título: Choqueyapu: indiferencia ante la alcantarilla paceña. 
 
En este primer dossier se pudo evidenciar que la contaminación del río registra este año una tendencia al incremento en casi un 100% en relación a los datos registrados en 2002, que ya eran altos. Es decir, que esas aguas superan con creces los parámetros establecidos por el Reglamento Ambiental en Materia de Contaminación Hídrica vigente en el  país. 
 
A pesar de ello, los comunarios no tienen otra opción que usar sus aguas para el riego de sus cultivos ya que muy pocos tienen acceso al agua potable ni a planes de acceso al agua para riego. 
 
En la segunda parte de la investigación, Página Siete evidencia que Mecapaca, pese a ser un municipio productor, es la zona con menor acceso al agua potable y saneamiento de toda el área metropolitana de La Paz. Esta situación se agrava si se considera que según el Censo Nacional Agropecuario 2013, sólo en ese municipio, de 7.715 personas encuestadas, 5.761 se dedican al agro en una superficie agrícola de 2.264,5 hectáreas.
 
¿En cuánta verdura se traduce esto? El Instituto Nacional de Estadísticas no tiene los datos y a decir de expertos que han investigado el  tema, sólo los productores y las redes de mayoristas, que compran parte de sus verduras y las distribuyen a los mercados,  son los que dan cuenta de ello.
 
En  consecuencia los productores no tienen más remedio que regar sus cultivos con aguas del río y esto incide en la salud del departamento, pues las verduras se comercializan en los principales  mercados de La Paz y El Alto.
 
Finalmente,  según datos del Servicio Departamental de Salud (SEDES), La Paz se encuentra a un paso de caer en una  epidemia de Enfermedades Diarreicas  Agudas  (EDAS); según el Servicio Departamental de Salud de La Paz, el departamento está en un rango de alarma por estas enfermedades y que la principal causa es la contaminación de los alimentos.
 
Las medidas a adoptar para controlar la contaminación del Choqueyapu y la consecuente contaminación de sus aguas y los alimentos que se riegan con ellas, debieran ser tarea prioritaria de todos los niveles de Estado. Mientras esto no suceda estaremos expuestos, como hoy, a epidemias sobre las que no tenemos control alguno. 

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