Arremetida contra los árboles de La Paz

lunes, 15 de mayo de 2017 · 00:00
Los obreros de la empresa Mi Teleférico fueron fotografiados por usuarios de redes sociales y, ante la denuncia, también por este medio de comunicación, en frenéticas jornadas de talado de árboles en el Parque Urbano Central (PUC) de La Paz.
 
La imagen es dolorosa porque da la sensación que estuvieran trabajando para achicar las vías respiratorias de la ciudad, sin que nadie pueda hacer nada al respecto.
 
La empresa aludida ha respondido que tiene las autorizaciones correspondientes, tanto de la Gobernación como de la Alcaldía, lo cual es correcto, sin embargo, no deja de sorprender que para la construcción del teleférico se proceda a la vía más rápida, que es cortar los pocos árboles que tiene la ciudad, en vez de buscar una manera creativa y amigable con el medio ambiente  de encarar el proyecto.
 
La línea Blanca del teleférico, que es la que está provocando este desajuste ambiental en la ciudad, ha nacido contra viento y marea. Los vecinos de la zona de Miraflores se opusieron desde el principio a su construcción, entre otras cosas, porque implicaría la tala de árboles en la avenida Busch.
 
El gerente de la empresa, César Dockweiler, ha admitido que se ha procedido al corte de 29 árboles en la avenida citada, pero que se han repuesto 300 plantines, como parte del plan de mitigación del impacto ambiental del proyecto.
 
Pero el daño al medio ambiente ocasionado por la línea Blanca no termina ahí, sino que ahora la empresa encara una obscena arremetida en contra de los árboles del PUC y de zonas aledañas.
 
Si bien existe un plan de mitigación, su éxito por ahora  es dudoso, porque el hecho de poner plantines no garantiza que allí crezca un árbol, más aún si la empresa decidió nombrar a los niños de las escuelas como los padrinos de los futuros árboles. 
 
Si la empresa no se hace cargo, lo más probable es que los plantines no pasen de ser eso, unos simples plantines por falta de cuidado. Por otro lado, hasta que éstos se conviertan en árboles adultos tendrán que pasar varios años y tal vez décadas.
 
Mientras eso sucede en La Paz, en ciudades como Santa Cruz parte de la sociedad civil ha decidido defender el denominado cordón ecológico porque existe conciencia de que los árboles protegen a la ciudad, incluso de los vientos. 
 
Allá están en juego dos visiones, como en cualquier ciudad con este tipo de problemas. Por un lado están quienes defienden las obras de infraestructura para mejorar la comodidad en la ciudad y quienes prefieren preservar la naturaleza para garantizar una mejor calidad de vida para ésta y las futuras generaciones.
 
Están comprobados los múltiples beneficios que proporcionan los árboles a las ciudades, pero no está demás citar a Pascal Mittermaier, director ejecutivo mundial para cuestiones urbanas en The Nature Conservancy, quien indica que los árboles enfrían naturalmente el aire que los rodea, al proteger del sol las superficies y liberar vapor de agua. 
 
Además, indica, sus hojas actúan como filtros capaces de eliminar hasta una cuarta parte de la carga de micropartículas a 30 metros a la redonda.
 
Por otro lado, sirven de hábitat para la vida silvestre, reducen el escurrimiento superficial de aguas de tormenta y extraen carbono de la atmósfera, lo que ayuda a mitigar el cambio climático. 
 
Diversos estudios señalan, además, que es rentable y, sobre todo, saludable, invertir en árboles en las ciudades. 
 
Por eso  llama la atención que en La Paz y, particularmente,  la empresa Mi Teleférico vaya a contracorriente de las recomendaciones internacionales.
 
En todo caso, ésta es una responsabilidad no solo de la empresa, sino y sobre todo de las autoridades encargadas de autorizar la deforestación, en este caso la Gobernación del departamento y la Alcaldía de La Paz.
 
Es responsabilidad también de la ciudadanía que, aunque tímidamente, ha empezado a manifestarse a través de las redes sociales en contra de la deforestación de las áreas de influencia de las líneas del teleférico.

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