Editorial

Impotencia ante el abuso de choferes

viernes, 19 de mayo de 2017 · 00:00
No parece efectivo criticar a los choferes por sus excesos.  Hace años que los ciudadanos venimos soportando los paros que imponen no sólo a otros choferes y a vehículos particulares, sino a toda la ciudad, burlándose de los esfuerzos de los peatones (sus clientes) para cumplir con sus actividades. Ni qué decir de hacerse cargo de los daños materiales y perjuicios económicos que ocasionan estos bloqueos a la urbe y su economía con una jornada casi improductiva. 

No parece efectivo criticarlos. Con una ciudad que ha crecido y se ha complejizado al extremo, la necesidad de mejorar el servicio de transporte público es una demanda  a gritos. A diario, varias veces al día, los ciudadanos deben llegar de un punto a otro haciendo peripecias: largas filas, hacinamiento y una pésima atención en los vehículos.

Aunque el Gobierno central y el municipal han aportado a aliviar en algo esta crisis con el Teleférico y los PumaKatari, claramente no es suficiente para abastecer todos los destinos y el volumen de pasajeros. Por ello, los minibuses, buses y taxis organizados en sindicatos privados son muy requeridos. Se saben necesarios y usan este poder para imponer su mal trato y sus pésimas condiciones.

La crisis ha hecho que el Gobierno Autónomo Municipal, responsable de administrar el transporte, haya intentado exigirles mejoras y cumplimiento de normas, pero el resultado ha sido el que comentamos: desacato, arbitrariedad y más y más atropellos.

Los paros -el del martes y todos- no son más que una exhibición de poder, una provocación. A las autoridades que les exigen cambios y a los ciudadanos que no tienen otra opción que usar sus vehículos.

El martes, las redes sociales se inundaron de pedidos y exhortaciones para poner fin a este abuso; para sacar de la calle a los minibuses; para que ningún tipo de transporte público esté en manos de sindicatos privados, abusivos y sin ningún concepto de servicio.

Pero, una y otra vez: no es efectivo criticarlos. Por un lado, porque aunque parezca increíble, hay autoridades  y oficialistas (MAS) que los avalan afirmando que sus paros son contundentes (falta decir pertinentes) y que la culpa es de la Alcaldía. Estas pugnas políticas que no le incumben al ciudadano, muestran que en el país cada quien lleva agua a su molino sin importarle lo que le ocurre al otro.

Por otro lado, no es efectivo criticarlos, porque, realmente, no hay otras opciones posibles para reemplazarlos; y como, por lo visto, tampoco es posible aspirar a mejoras, normas y reglas en este servicio, habrá que resignarse. En otras palabras: somos sus rehenes y nadie podrá, y a nadie la interesa, librarnos de esta tiranía.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

190
50

Otras Noticias