García Linera y el medioambiente

lunes, 14 de agosto de 2017 · 00:00
El vicepresidente Álvaro García Linera reiteró en su discurso en homenaje al 192 aniversario de la independencia de Bolivia sus conocidas ideas sobre el medioambiente. Cada una de las cosas señaladas por el segundo mandatario ya habían sido previamente referidas en los numerosos discursos que da en distintos lugares del país y que transmiten en directo los medios de comunicación.
 
Así que, para quienes siguen esos discursos, las ideas del Vicepresidente no resultaron novedosas ni causaron mayor sorpresa. Simplemente ratificaron lo equivocado que está. García Linera repite unas propuestas, salidas de los años 70 y 80, en sentido de que es el norte industrializado el que  tiene la mayor responsabilidad en la emisión de gases y que -incoherentemente- demanda a las naciones del sur respetarla o adoptar medidas sobre un asunto que no es de su responsabilidad. 
 
Otra de las cosas señaladas es que la manera de lograr mejoras  en las condiciones de vida de los indígenas se dará exclusivamente mediante obras de infraestructura, como carreteras o represas. Si existe cemento o algo produce humo, según ese criterio, se estaría alcanzando el progreso.
 
Vamos por partes. García Linera se equivoca al señalar que son las naciones industrializadas las que hoy le exigen al resto respetar el medioambiente. No. Hasta podría decirse lo contrario, en el caso de decenas de países, por ejemplo costeños o isleños, en los que su propio futuro está amenazado por el calentamiento global, que se produce por el uso de combustibles fósiles. El aumento de la temperatura sube el nivel del mar y amenaza la vida de esos países (ese mismo aumento reduce los glaciares de naciones montañosas).
 
Esas naciones, y otras que han encontrado modos compatibles con el respeto al medioambiente para lograr su desarrollo, como Costa Rica o Uruguay, para nombrar sólo dos de la región, demandan a las naciones industrializadas que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero. Así que no es el norte el que exige al sur respetar el medioambiente mientras aquél lo sigue destrozando.
 
También hay que precisar a qué se refiere con "países ricos”. De hecho, los europeos han reducido grandemente la emisión de gases y ya son parte de la solución, no del problema. Estados Unidos sigue en falta y las promesas de su anterior presidente, Barack Obama, han quedado en entredicho por el actual, Donald Trump, que cree que el calentamiento global es un invento de las ONG y de científicos internacionales.
 
La conciencia ambientalista, a diferencia de lo que cree el Vicepresidente, es internacional, y se fundamenta en la certeza de que el modelo de desarrollo asentado en el uso de combustibles fósiles no es sostenible y está agotado. China, el primer productor de gases del mundo, es ahora uno de los países que está francamente interesado en cambiar esa situación. No lo hace para defender a la naturaleza. Lo hace para proteger a sus ciudadanos. Son conocidas, pero quizás no por el Vicepresidente, las crisis que se han producido en ciudades chinas en las que la contaminación es tan severa que las personas no pueden ver a más de 30 metros de distancia y deben usar barbijos para poder salir a la calle. Ese modelo, obviamente, no puede seguir, y hoy China es uno de los líderes mundiales en producción de energías alternativas.
 
La segunda idea del Vicepresidente es que no habrá progreso para los indígenas del TIPNIS si no es con la construcción del camino que atraviese su centro. Aunque no lo dijo expresamente, fue obvia la referencia a esa obra. No hay duda de que los 14.000 habitantes del TIPNIS sí merecen tener acceso a salud y educación, de manera oportuna y adecuada. Pero un camino no lo garantizará de ninguna manera. De hecho, empeorará su situación. 
 
Muchos de los grupos indígenas de la zona, que ahora el Gobierno ve como enemigos, han señalado que la carretera afectará al bosque, que les da subsistencia. Cuando ya no existan peces para pescar y frutos que recolectar, han denunciado, no les quedará otra que pedir limosna a la orilla del camino, como hacen indígenas en otras partes del país. Con no construir dos o tres canchas al año para que el presidente Evo Morales las inaugure, se ahorrarían los recursos necesarios para entregar esos servicios en el TIPNIS. El camino queda sobrando.
 

Los grupos indígenas de la zona, que ahora el Gobierno ve como enemigos, han señalado que la carretera afectará al bosque, que les da subsistencia.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

256
4

Otras Noticias