editorial

Moreno y Correa ya son adversarios

jueves, 17 de agosto de 2017 · 00:00
Ya es declarada la guerra entre el expresidente ecuatoriano Rafael Correa y el actual mandatario de ese país, Lenín Moreno, su antiguo aliado. La ruptura es completa, al punto que Correa ha calificado a su sucesor de "traidor”. Una seguidilla de furibundos tuits provenientes desde Bélgica, donde el expresidente reside, han demostrado el grave distanciamiento.

El alejamiento se ha producido porque Moreno, de formas amables y estilo moderado, no resultó ser el pasivo sucesor que Correa esperaba y ha empezado a enfrentarse a la poderosa estructura que el exmandatario dejó en el Estado ecuatoriano. Entre otras cosas, le quitó poderes a su vicepresidente, Jorge Glas, aliado de Correa y acusado de haber recibido 14 millones de dólares de coima de la empresa Odebrecht.

Moreno también ha denunciado que Correa dejó enormes deudas que no se habían hecho públicas y, finalmente, tomó medidas simbólicas para separarse de la imagen de su antecesor, como vender dos lujosos aviones de la presidencia y recortar gastos excesivos.

No es fácil la situación del actual Presidente porque buena parte de la bancada de su partido responde más a Correa que a él (aunque algunos de ellos, que son pragmáticos, ya están reevaluando sus posiciones) y porque el Estado ecuatoriano tiene en su seno a decenas de operadores que son más leales al expresidente que a Moreno. Pero también tiene fortalezas: su estilo moderado, contrario a las formas agresivas y polarizantes de su antecesor, ha calado por lo visto en la opinión pública ecuatoriana y hoy tiene más de 80% de aprobación, según una reciente encuesta. Ello se debe a que ha llamado a la oposición a dialogar, ha suspendido procesos legales contra indígenas de tierras bajas y ha dado gestos de acercamiento a los medios independientes.

Ahora, Moreno considera la posibilidad de llamar a una Consulta Popular para cambiar la CPE, específicamente en lo que se refiere a la posible reelección de Correa en 2021. Si se elimina de la carta magna la "reelección indefinida”, Correa no podría volver a candidatear y su carrera política habría terminado. Las encuestas indican que se aprobaría esa reforma.

Moreno pertenece al mundo progresista ecuatoriano y fue aliado de Correa durante años, pero no hay duda de que su estilo es distinto. Si Correa no hubiera empezado a presionarlo, mediante ofensivas declaraciones, incluso desde antes de dejar el poder, quizás Moreno no se hubiera contrapuesto a él tan evidentemente. Pero el expresidente Correa no puede con su carácter.

Como ya dijimos en estas páginas, la alternancia en el poder es siempre positiva, aún dentro de un mismo partido.

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