Editorial

Injusta detención de Franclin Gutiérrez

lunes, 22 de octubre de 2018 · 00:15

La formalista e inhumana justicia boliviana ha vuelto a actuar con crueldad. Después de haber mantenido en prisión durante cuatro años y haber sentenciado a 20 años de prisión al médico Jhiery Fernández, además de negarse en una ocasión a dejarlo en libertad por el formalismo de no haber renovado un documento policial, ahora es el turno de Franclin Gutiérrez, el líder máximo de los productores de coca de los Yungas.

La semana pasada, cuando se esperaba que Gutiérrez pudiera ser favorecido por medidas cautelares, la jueza novena de Instrucción en lo Penal, Regina Santa Cruz, negó aquello de manera ciega y desaprensiva: había un error ortográfico en el documento de pedido de libertad y algún otro error de forma y por ello ordenó que Gutiérrez se mantenga en la prisión.

Más importante que eso es la detención en sí del dirigente. Es acusado, sin pruebas, por el Ministerio de Gobierno de ser el autor intelectual de una emboscada contra un equipo policial que terminó en la muerte de uno de ellos. Las autoridades no han mostrado una sola prueba de que Gutiérrez hubiera concebido, alentado o conocido con antelación sobre ese asesinato, que fue inaceptable desde todo punto de vista.

Además, hay que recordar que la justicia boliviana investiga con un solo ojo. También murieron dos cocaleros en las refriegas, pero esas muertes no serán investigadas. Solo están siendo procesadas las muertes de los policías, acusando a Gutiérrez, un dirigente que se separó del MAS y ahora es uno de sus críticos más fuertes.

Si Gutiérrez está preso es por una vendetta del gobierno, que no acepta que nadie, menos aún un exmilitante, se vuelque en su contra. El escarmiento debe ser claro e inmisericorde.

En el país existe un grupo de detenidos que pueden ser considerados “presos políticos”, por la naturaleza de las acusaciones en su contra y la escasez de pruebas que sustenten las denuncias. Son los casos de Leopoldo Fernández, del caso Porvenir, o Zvonko Matkovic, del caso Hotel Las Américas, que sigue con detención domiciliaria. Gutiérrez, que se ha opuesto a las políticas del MAS en el Chapare y Yungas, es también un preso político: está detenido no por un presunto delito, que el Gobierno (y, lo que es lo mismo, los fiscales y jueces) no ha podido probar, sino por su posición contraria al oficialismo.

Tal vez habría que añadir en esa lista la detención de Romel Cardozo, quien filtró el audio en el que la jueza Patricia Pacajes admite que el médico Fernández es inocente. Como la justicia boliviana es lo peor que uno se puede imaginar, Pacajes está libre y Cardozo será procesado.

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