Editorial

Brasil, una elección polarizada e incierta

sábado, 6 de octubre de 2018 · 00:15

Brasil se enfrenta este domingo a la elección más polémica y decisiva de su historia democrática. Después de que el mítico líder del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, diera un paso al costado (el dos veces presidente se encuentra encarcelado por denuncias de corrupción) el escenario electoral se ha volcado mayoritariamente en favor de Jair Bolsonaro, un candidato que a pesar de sus antecedentes es favorito en las encuestas.

Bolsonaro un ultraderechista, abiertamente misógino y homofóbico, un nostálgico de las dictaduras es, paradójicamente, el primero en las preferencias electorales, seguido a prudente distancia por Fernando Haddad, el candidato del PT, que fue ministro en los gobiernos de Lula y de Dilma, y Alcalde de Sao Paulo.

En la tercera ubicación se encuentra Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista; le sigue el exgobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del Partido Social Demócrata Brasileño.

Lo más interesante es cómo la ausencia de Lula o más bien la debacle del PT desde el impeachment a Dilma ha impulsado una crisis política que ha aterrizado en un nivel de polarización que se expresa en pugnas irreconciliables, ya no de candidatos, sino de ciudadanos en general.

Mientras para algunos brasileños Bolsonaro, este hombre anacrónico y ultra conservador, es garantía de seguridad y lucha contra el cáncer de la corrupción que ha minado las estructuras del poder, para otros, la sola posibilidad de su mandato implica una involución impensable para una sociedad que le ha costado mucho avanzar hacia la tolerancia en campos como los derechos de los homosexuales.

Pero no son solamente éstos los que ven en Jair Bolsonaro una amenaza inaceptable, también las mujeres de ese país se encuentran en alerta y ante la cercanía de las elecciones se han organizado para manifestar su disconformidad con su candidatura. El hashtag #EleNão (#ÉlNo) en la plataforma Mulheres contra Bolsonaro, ha reunido a más de tres millones de seguidores; mientras que otro grupo Democracia Sim recaba adeptos entre miembros de otros colectivos y gremios.

En cuanto a debate y propuesta, sin embargo, no se puede adelantar grandes innovaciones pues hasta ahora los diferentes candidatos se han concentrado especialmente en la crítica al adversario, lo que tensiona y complica todavía más el pronóstico.

En todo caso, sólo cabe esperar que en el gigante vecino prime la sensatez y la valoración de los derechos civiles y democráticos; quizás la única forma que tiene Brasil de superar su crisis de legitimidad política y anomia ciudadana.

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