Página Siete frente al ataque del Fiscal

lunes, 8 de octubre de 2018 · 00:15

Nada puede ya redimir la actual pléyade de operadores de justicia. Estos últimos años hemos atestiguado, quizás, su peor degradación. Si siempre la justicia ha sido de los poderosos y los ricos, en la Bolivia de los últimos años, ésta se ha convertido en una mercancía que se vende al mejor postor; que reniega de todo principio; que manipula las leyes y se deja manipular por cualquier tipo de prebenda; que viola los derechos de los ciudadanos en vez de resguardarlos y que se protege de sus delitos con una complicidad a cualquier precio.

En este escenario, casi no se puede culpar al poder político de haberla cooptado. Si siempre fue proclive a ser presa del poder político, ahora este pacto no tuvo siquiera que ser forzado.

En este triste escenario, el caso Alexander llega a ser paradigmático casi en cada detalle. Primero, un niño desamparado como cientos que cada día se encuentran en las calles del país. Luego, un suceso incierto, confuso, mal contado y peor investigado. Un caso en el que se lucen como perlas todos los errores procedimentales que son normales en las investigaciones del Ministerio Público y todas sus instancias (desde la Policía hasta el Instituto de Investigaciones Forenses). Y después, la vergonzosa actuación de fiscales y jueces, coludiendo abiertamente para taparse unos a otros, sin preocuparse si dañan o condenan a inocentes.

Cuatro años pasó en la cárcel el médico Jhiery Fernández. Cuatro años que nadie le reconoce ni le respeta, como nunca se le respetó su declaración de inocencia; como no se respetaron ni los mínimos procedimientos de investigación para saber si era culpable.

Lo que hemos visto de la forma en que lo procesaron y condenaron ha sido excesivo, pero al parecer no es suficiente, pues ni a pesar de las pruebas recabadas estos administradores de justicia (desde el más importante hasta el de menor rango) se conduelen del daño que han causado y proceden a agilizar su liberación. No. Se ponen estrictos y se convierten en burócratas que deben realizar ene procedimientos para dar libertad a quien encarcelaron siendo inocente.

Y no es todo. Cuando al principal fiscal, Ramiro Guerrero, le toca finalmente rendir algún tipo de cuentas y decide destituir (al fin) a los jueces y otros implicados en este irregular proceso, no admite que se le pregunte si se levantará la “reserva del caso” –que ha sido defendida con uñas y dientes por sus colaboradores–. Se molesta e increpa al periodista que ha sido la piedra en el zapato de estos impresentables operadores de la (in)justicia: Carlos Quisbert, de Página Siete.

“¿Va a pedir reserva en esta audiencia?”, le preguntó Quisbert. Guerrero le respondió: “Tú has violado toda la reserva. Qué reserva voy a pedir”. El reportero replica que la Fiscalía dio la primera conferencia de prensa de este caso, en el año 2014, cuando citaron con nombre y apellido al “supuesto” violador del bebé Alexander y lo calificaron de “pedófilo”, sin tener una pericia psicológica al respecto. “Tú has violado toda la reserva… tú has violado todo”, vociferó Guerrero.

Es insólito. La Fiscalía, que ha violado todos los derechos humanos de Jhiery Fernández y le ha robado cuatro años de su vida sin pedir perdón ni permiso, culpa a un periodista sin cuya persistencia e “indiscreción” este caso podría haber pasado al olvido como cientos de otros cuyos implicados purgan sentencia sin que se sepa si son culpables o inocentes. Para Guerrero es más importante mantener “la reserva” que hacer justicia.

Quisbert es el periodista que fue detenido en 2015 por entrevistar a una de las implicadas en el caso Alexander dentro de un centro penitenciario. Además, ya en Página Siete, fue quien difundió el audio en el que se escucha a la jueza Patricia Pacajes reconocer que el médico Jhiery Fernández, principal acusado por la violación del bebé Alexander, era inocente y fue sentenciado injustamente a 20 años de cárcel por errores de la Fiscalía.

Página Siete condena esta actitud hipócrita e irresponsable del Fiscal General y respalda a su periodista con quien seguirá clamando por la liberación de Fernández.

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