Editorial

Ataques a Adepcoca y Derechos Humanos

sábado, 24 de marzo de 2018 · 00:00

Los ataques a organizaciones que se distancian del partido oficialista o disienten con él por diversas razones son ya conocidos. Hay varios ejemplos: dirigentes del MAS han atacado a la Alcaldía de El Alto el año pasado, a entidades de derechos humanos, a sindicatos y a una larga lista de entidades con las que mantuvieron relación.


En estos últimos días se han producido dos nuevas arremetidas; primero fue afectada la entidad de defensa de derechos humanos de Oruro y después lo fue la asociación de cocaleros de Yungas, Adepcoca.


En el primer caso, dirigentes de la Central Obrera Departamental (COD) de Oruro atacaron la sede de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de ese departamento, nada menos que tumbando las paredes de su sede, destruyendo las oficinas y quitando las puertas a la fuerza.


Las oficinas de derechos humanos están en el mismo edificio que la COB en Oruro, ya que en el pasado el ente de los trabajadores respaldaba a la Asamblea, pero dado que ahora ésta muestra independencia del Gobierno, es considerada una enemiga.


En el ataque de la COD, que está bajo dominio del MAS, los dirigentes orureños no respetaron ni a los funcionarios de derechos humanos ni al mobiliario o documentos y dejaron todo prácticamente a la intemperie.


Pero el segundo caso es todavía más grave y complicado. La Confederación de Federaciones Campesinas de los Yungas (Cofecay), dominada por el Gobierno, tomó el lunes las oficinas y el mercado de coca de La Paz que administraba Adepcoca.


Los dirigentes que realizaron la acción pusieron como pretexto la necesidad de realizar una auditoría a la gestión del secretario ejecutivo Franklin Gutiérrez y un comité ad hoc simplemente decidió llamar a elecciones.


Gutiérrez y Adepcoca han sido críticos del Gobierno y rechazaron la aprobación de la  ley que aumentó las hectáreas legales para la producción cocalera en el Chapare. Desde entonces el Gobierno intenta controlar esa entidad. Finalmente lo hizo con dirigentes afines que tomaron su sede.


Ante esa situación, las 16 regionales afiliadas a Adepcoca ratificaron a su dirigente Gutiérrez y determinaron la retoma de sus instalaciones, pero fueron reprimidos con dureza por la Policía el lunes pasado. La tensión sigue en la zona de Villa Fátima, donde están las instalaciones, debido a una masiva vigilia de quienes respaldan a Gutiérrez.


En las últimas horas, el conflicto se agravó pues la facción oficialista, que tomó las instalaciones de la Adepcoca, posesionó a dirigentes ligados al partido de Gobierno, como Honorato Atto (presidente) y Mario Enríquez (vicepresidente).


La decisión irritó más aún a la facción liderada por Franklin Gutiérrez. Mientras tanto, las protestas de los cocaleros yungueños por recuperar la sede de Adepcoca se agravaron y decenas de ellos fueron detenidos, aunque posteriormente fueron liberados por juzgados cautelares. 


Sin embargo, el jueves fueron detenidos otros 19 campesinos, acusados de actos violentos contra la Policía y bienes públicos y privados. Los dirigentes han amenazado con realizar bloqueos de carreteras y han denunciado que el Gobierno los trata “peor que las gestiones neoliberales”. Puede ser: la represión policial ha sido muy fuerte, ocasionando heridos entre los manifestantes (aunque también uniformados han sido afectados).


El sentimiento expresado por los cocaleros de Yungas es, además de molestia, resentimiento con Morales, quien como líder cocalero vitalicio tuvo a los productores de coca tradicionalmente de su lado. Esta arremetida es considerada por ellos como una traición.


El MAS no acepta que existan sindicatos contrarios a su línea. Cuando ello ocurre, simplemente los interviene, como en este caso, o crea entidades paralelas; la diferencia es que hacerlos con los cocaleros es considerado por ellos como una afrenta. 


La Policía, rutinariamente, defiende los intereses del Gobierno por encima de los de la ciudadanía y esto se suma a otras de las crisis actuales: la de la legitimidad de la Policía.
 

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