Editorial

Sobre la ética de García Linera

lunes, 04 de junio de 2018 · 00:00

Como suele hacer con cierta frecuencia, el vicepresidente Álvaro García Linera se refirió a Página Siete hace unos días como un “periodiquito” y luego denunció que su propietario es el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Demás está aclarar que es una información falsa.

La declaración de García Linera ocurrió después de que la Agencia de Noticias Fides (ANF) publicó de forma precisa  que el Vicepresidente se equivocó al citar ciertos datos históricos sobre la Guerra del Chaco en una entrevista con Telesur. Página Siete reprodujo ese material porque es usuario de ANF.

En otra oportunidad, el mismo García Linera afirmó que el propietario de Página Siete es Samuel Doria Medina. Otra vez, resulta hasta ocioso aclarar que la información es absolutamente falsa.

En ambos casos, el objetivo de García Linera fue poner en duda la independencia política de este medio de comunicación.

En contradicción a las acusaciones anteriores, hace un año y medio, García Linera acusó a Raúl Garáfulic Lehm, como propietario de Página Siete, de ser parte de una trama vinculada al escándalo de Papeles de Panamá.  La denuncia resultó ser falsa, según el informe final de la comisión legislativa que investigó el tema. Pese a eso, García Linera nunca se disculpó.

Lo cierto es que el presidente del Directorio y principal accionista de Página Siete es Raúl Garáfulic Lehm. El libro de accionistas de la sociedad lo certifica. 

Los tres casos referidos que están documentados en publicaciones de este periódico demuestran que García Linera miente según su conveniencia  para dañar a este periódico, cuyo pecado es no alinearse con el Gobierno ni con ninguna otra tendencia  y preservar su independencia por encima de todo.

La reiterada falta de apego a la verdad por parte del Vicepresidente es un falta ética mayor. 

A estas alturas, el Vicepresidente debería tomar conciencia de que las mentiras terminan dañándolo a sí mismo. La credibilidad y la popularidad del segundo mandatario están por los suelos.

Otros ejemplos en los que el resultado fue diferente del esperado por el Vicepresidente  son las múltiples acusaciones infundadas contra Página Siete: pro chileno, lacayo del imperio, cártel de la mentira, entre otras, que terminaron potenciando a este periódico.

La credibilidad periodística, afortunadamente, descansa en los ciudadanos, que son quienes siguen o rechazan a un medio según la calidad de la información que reciben de este. La cantidad de seguidores y lectores que diariamente compran Página Siete o leen nuestro portal son nuestra garantía y nuestra mayor honra.

 

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