Editorial

El largo silencio papal

viernes, 14 de septiembre de 2018 · 00:15

Dos tragedias continúan sacudiendo a la opinión pública latinoamericana, porque la prensa y la televisión dan cuenta de su desarrollo día a día. La primera es la que sufre Nicaragua, a manos de Daniel Ortega y su esposa, que funge de vicepresidenta. Aunque el régimen se mantiene, este miércoles, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió un informe que señala que la crisis en el país persiste y se agrava debido a la violencia, la represión, el encarcelamiento y las ejecuciones extrajudiciales a manos de la Policía y los paramilitares afines al régimen orteguista. Cuando ya van tres meses del intento de reforma al régimen de pensiones que culminó en revueltas y represión, el número de víctimas ha llegado a superar los 400 muertos y 2.000 heridos.

La segunda es la de Venezuela. Las fórmulas de Chávez y que continuó Maduro para aplicar “el socialismo del siglo XXI” han conducido a la peor crisis que enfrenta Venezuela (que de otra parte, tiene una de las mayores reservas petroleras del mundo) desde la Independencia, sumiendo a su pueblo en el hambre y la desesperación. Se carece allí de lo más elemental, en materia de alimentos y artículos para el hogar, lo que ha derivado en la ausencia de medicinas y la casi paralización de actividades en hospitales y clínicas. El que quiera sobrevivir con los bonos y artículos que provee el Estado a precios subvencionados debe ostentar el “carnet de la patria”, que prueba su adhesión al régimen.

En los últimos meses se ha agudizado el éxodo de familias enteras a todos los países vecinos: Colombia, Ecuador, Perú, e incluso Chile y Argentina. El cálculo de inmigrantes del último año alcanza a 2.300.000. Tal es la desesperación, que hay familias con niños e infantes de meses que han logrado la hazaña de cruzar el continente a pie cargando pocos bártulos o la ropa puesta.

Todo esto viene a cuento porque el papa Francisco eligió, al ser nombrado por el Colegio de Cardenales, la opción de los pobres y desvalidos del mundo, logrando en su momento una gran popularidad a escala universal. Sus últimos viajes no han tenido el éxito esperado, pues en Chile e Irlanda, baluartes tradicionales de la Iglesia católica, las víctimas de sacerdotes y obispos pederastas se han sentido desairados por la actitud en cierto modo reticente y conciliadora que ha mostrado el Pontífice ante los culpables de los horrores cometidos contra los niños. La crisis de legitimidad de la Iglesia ante los horrores de los abusos cometidos por sus miembros contra niños, niñas y adolescentes ha tocado la columna vertebral de esta institución, pero aún no se escuchan respuestas de sus máximos representantes, aunque la convocatoria a una reunión de presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, para tratar el tema en febrero próximo, es una iniciativa que promete ser determinante.

Con todo, desde la perspectiva latinoamericana, con mayorías católicas y siendo él nacido en Argentina, no hay explicación plausible para su silencio ante los dos regímenes mencionados, que hacen mofa de la democracia y se ensañan con el sufrimiento de sus ciudadanos, obligándolos a abandonar sus hogares para buscar alimento y seguridad en otros Estados que no siempre los acogen bien.

El Papa se ha pronunciado numerosas veces sobre la suerte de los inmigrantes africanos y del Medio Oriente, particularmente sirios, que acuden a Europa como última tabla de salvación. Por ello, no es comprensible que cuando estas dos desgracias latinoamericanas se han prolongado por varios meses no llamen su atención. El Sumo Pontífice tiene conciencia, además, de que son católicos los pobres y asesinados en Nicaragua y los cientos de miles de venezolanos que abandonan todos los días su país.

Hay quienes piensan que las simpatías de Francisco, cuando era joven militante del peronismo, lo inclinan a ser ahora benevolente con los populismos despóticos.

Pero, no es posible que no haya en su corazón piedad y dolor por estos cientos de miles de víctimas de las dos tiranías que rigen en Latinoamérica.

209
7

Otras Noticias