Editorial

La tragedia yemení

sábado, 12 de enero de 2019 · 00:15

Cuando el periodista Yamal Kashoggi fue asesinado/descuartizado al momento de su ingreso a la embajada de su país, Arabia Saudita, para realizar un trámite que le permita contraer matrimonio, el escándalo, el horror y el reproche al régimen saudí fue masivo y contundente. La muerte de un solo hombre, un periodista residente en Estados Unidos y miembro del Washington Post, pudo más que los miles de miles de niños yemenís que mueren por hambre o por la guerra en ese país.

Desde hace tres años, Arabia Saudita viene atacando, bombardeando y acorralando a Yemen sin que nada ni nadie se lo impida o cuestione. Las noticias sobre el genocidio no tienen el impacto como para que la comunidad internacional decida frenarlo. 

El 21 de noviembre, Estados Unidos anunció que en diciembre se iniciarán las negociaciones por la paz en Yemen, en Suecia. La declaración parece haber surgido de la presión por la extrema gravedad en que está sumido este país árabe/africano. Según Naciones Unidas, durante la guerra civil atizada por Arabia Saudita, 14 millones de yemenís han sido afectados, y al menos 85.000 niños han muerto producto de la desnutrición pues, al margen de las bombas y los ataques, la hambruna azota a este pequeño país. Según este organismo, Yemen vive la peor crisis humanitaria del mundo.

Arabia Saudita intervino en la guerra civil de Yemen en abril de 2015 para pelear contra los rebeldes chiitas, respaldados por su rival en la región, Irán. El bombardeo, que depende en gran medida de armas y equipo de Estados Unidos, ha desgarrado al país.

Además de esto, Arabia Saudita ha impuesto sanciones económicas y bloqueos en Yemen, lo cual ha agravado la crisis humanitaria.

Debido a los combates cerca del puerto de Hudaydah, una entrada crucial para las labores de asistencia, los programas humanitarios se han reducido. Los alimentos han duplicado o triplicado su precio y se han establecidos mercados negros ante el hambre generalizada.

Hace poco, un ataque con un dron perpetrado por los rebeldes Huthi ha sorprendido a la cúpula del Ejército de Yemen durante un desfile militar. Esto hecha nuevamente por tierra el proceso de paz auspiciado por la ONU. 

Este es un conflicto desgarrador para esa región pero que transcurre ante la indiferencia de buena parte del mundo. Curiosamente, EEUU, el país que dice luchar contra el terrorismo, es el que provee de armas al poderoso y poco escrupuloso régimen saudita. El autoritarismo saudí quedó en evidencia con la muerte de Kashoggi, pero solo deteniendo la matanza en Yemen –algo muy poco probable–, podrá redimirse ante el mundo. 
 

 

 

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