Editorial

El deseo de Evo de “adecuar ” las leyes

martes, 08 de enero de 2019 · 00:15

Ha causado nuevamente preocupación y polémica una declaración del presidente Evo Morales respecto a la necesidad de “adaptar las leyes” a las necesidades “del pueblo”.

“Las leyes hay que respetarlas, para eso hacemos las leyes, pero también las leyes hay que adecuarlas a las reivindicaciones del pueblo boliviano. Esa es la profunda diferencia. (…) Repito, hay que hacer las leyes para respetarlas, como decretos, leyes y la Constitución, pero cuando esa norma ya pasó tiempo, ya no está y no es adecuada a la coyuntura en que se vive o las nuevas reivindicaciones de las nuevas generaciones, estamos obligados a modificar esa ley debatiendo con el pueblo”, dijo Morales en un evento de acreditación de más de 200 nuevos abogados.

El acto en sí demostró cómo el Gobierno ha ido captando a sectores que deberían ser independientes. Para restarle fuerza al Colegio de Abogados, el régimen inventó hace unos años que los abogados deben estar registrados en el Ministerio de Justicia y, ahora, nada menos que el Presidente debe “posesionarlos”.

Al margen de ello, lo más preocupante es la admisión del Primer Mandatario en sentido de que busca la “adecuación” de las normas. A lo largo de los años obviamente las leyes cambian. Deben hacerlo. Se adaptan a las nuevas circunstancias sociales, medioambientales, políticas y económicas de las sociedades.

Pero cuando es un Presidente determinado el que puede “adecuar” las leyes, entonces estamos ante una situación de extremado riesgo para la democracia y los derechos de las personas. Como Morales cree que es él quien representa “al pueblo”, y la bancada del MAS en el Legislativo le responde a él y no a los votantes, entonces Morales tiene el poder de “adecuar” las normas a voluntad.

Esto no es nada nuevo. De hecho, gracias al poder que ostenta, Morales es hoy candidato a la presidencia pese a que la Constitución lo prohíbe y que el referendo de 2016 lo impide. Pero como Morales puede “adecuar” las normas, “incluso la Constitución”, entonces sí puede habilitarse como candidato. Y de ahí surgen los riesgos para la democracia, un sistema que pende de un hilo.

Existe un antecedente de esta declaración. El locuaz Jefe de Estado dijo en 2006: “Por encima de lo jurídico, está lo político (…) cuando algún jurista me dice: ‘Evo, te estás equivocando jurídicamente’, yo le meto nomás. Después les digo a los abogados: ‘si es ilegal, legalicen ustedes, ¿para qué han estudiado?’”.

Esa es la mentalidad de Morales, diáfanamente expresada: todas las normas que no sean de su conveniencia deben ser reformadas.
 

 

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