Editorial

BOA y una auditoría internacional

martes, 22 de octubre de 2019 · 00:15

Cuando la campaña de relaciones públicas del oficialismo estaba intentando por todos los medios hacer creer que BOA está resolviendo los problemas que surgen en sus vuelos, el 12 de octubre una nave de la empresa tuvo que retornar a Cochabamba tras haber despegado hacia Buenos Aires. Para empeorar las cosas, el ministro de Economía, Luis Arce, se encontraba en el vuelo, y fue increpado por otros pasajeros.

Fue un golpe en el peor momento, ya que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) había decidido prohibir unos días antes las operaciones de los aviones Boeing 737 Classic de BOA en El Alto, atribuyéndoles a éstos la mayoría de sus problemas. Pero el avión que tuvo que retornar a Cochabamba es un Boeing 767. Los 737 implican la mitad de la flota de esa compañía y han sufrido 12 incidentes desde 2013. De éstos, siete tuvieron que ver con el mal funcionamiento del tren de aterrizaje.

BOA es heredera de la empresa boliviana Lloyd Aéreo Boliviano, que llegó a ser en su tiempo una de las más seguras del mundo, ya que prácticamente no tuvo incidentes durante décadas. A diferencia de ello, BOA, según ha reconocido Ronald Caso, el gerente de la compañía, ha tenido 40 incidentes en 10 años de trabajo. Pero, para Caso, esa cantidad “es mínima”.

El Gobierno dejó morir al Lloyd y creó una nueva empresa que tiene serios líos de administración. Para resolver el problema, como el Gobierno suele hacer, emitió decretos supremos hace poco, uno de ellos para subir el sueldo a los pilotos, como si eso tuviera algo que ver con resolver los problemas de seguridad durante los vuelos.

La situación es tan seria que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) decidió realizar una auditoría al sistema aeronáutico de Bolivia, que podría implicar el pedido de sanciones al país. El Programa Universal de Auditoría a la Vigilancia de la Seguridad Operacional (Usoap) concluirá a mediados de octubre y analizará los sistemas de vigilancia de seguridad operacional vigentes en Bolivia.

Los auditores visitarán a las líneas aéreas, a los talleres de mantenimiento, escuelas de aviación, centros de competencia lingüísticas y centros médicos, entre otros, mientras el personal de la DGAC deberá dar respuesta a 946 preguntas sobre los procedimientos y estado de la aviación en el país.

Estos hechos demuestran una vez más las prioridades erradas del Gobierno. Por un lado, desea, invirtiendo cientos de millones de dólares, convertir al aeropuerto de Viru Viru en un centro de conexión aérea (hub), lo que es una muy buena idea, pero debería haber empezado por crear una buena empresa aérea, que le dé confianza a los usuarios.
 

 

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