Editorial

Para no repetir: la toma del aeropuerto

sábado, 16 de noviembre de 2019 · 00:15

Uno de los eventos más preocupantes de los últimos meses ocurrió el martes 5 de noviembre, cuando un grupo de choque de militantes del MAS tomó las instalaciones del aeropuerto internacional de El Alto para impedir la llegada a La Paz del líder cívico cruceño Luis Fernando Camacho. Apelando a la ingenuidad, el ahora exministro de Gobierno Carlos Romero se refirió a quienes tomaron la terminal aérea como “gente” que “llegó al lugar”, como si se tratara de personas espontáneamente organizadas. 

Lo que sucedió es que gentíos manipulados y financiados actuaron en el aeropuerto, como lo han venido haciendo en las últimas semanas en todo el país para confrontar.

El exministro Romero también dijo que la Policía “había sido rebasada”, lo que forzó la realización de una operación de seguridad para retornar a Camacho a Santa Cruz en un avión militar. Ello también es falso, pues fue el propio gobierno del MAS el que movilizó a sus militantes y funcionarios, algunos mostrando una violencia excesiva e incomprensible.

Viendo las cosas hacia atrás, por increíble que parezca, en hechos como éste se observa, primero, cómo el gobierno del MAS promovió la violencia hasta límites impensables; convenciendo tanto a sus adeptos como a vecinos de la ciudad de El Alto de que quien llegaba era  una amenaza para ellos. ¿Por qué si no oponerse a la llegada de Camacho?

Lo segundo es que esa Policía a la que ahora las exautoridades del gobierno de Evo Morales acusan de haberle dado un golpe, nunca dudaron en obedecer las órdenes del exministerio de Gobierno, como corresponde. Aún a riesgo de dejar desprotegidos a otros ciudadanos bolivianos.

Recordemos que los mismos grupos de choque que impidieron la llegada de Camacho cercaron por varias horas el aeropuerto y se dieron a la tarea de exigir las cédulas de identidad y requisar los vehículos de los pasajeros, ante la mirada pasiva de la Policía. En este caso, los militantes masistas y los policías estaban en el mismo bando.

Poco importó a nadie, ni siquiera a las autoridades de Sabsa, el riesgo que corría sobre el aeropuerto. Exponer a Camacho fue exponer a cientos de pasajeros nacionales e internacionales. Si La Paz está quedando aislada como centro de salida y llegada de vuelos por razones comerciales, estas muestras de vulnerabilidad sólo podrán empeorar las cosas. Esperemos que no sea así.

Esta ha sido y es una más de las estrategias pergeñadas del MAS que deben ser superadas. No se puede acusar de discriminación cuando se la ejerce con amparo de las autoridades y sólo aumentar la violencia a niveles insostenibles.
 

 

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