Editorial

Evo y la esclarecedora entrevista con la BBC

viernes, 22 de noviembre de 2019 · 00:15

Evo Morales tiene encantada a toda la órbita progresista del mundo. El hecho de que sea un indígena, y que en su gobierno se hubiera registrado crecimiento y estabilidad, lo colocan como un verdadero héroe para miles de personas y líderes políticos como el estadounidense Bernie Sanders o el británico Jeremy Corbyn. En muchos círculos, además, como lo afirmaron partidos de izquierda del Parlamento Europeo, creen que en Bolivia existe el riesgo de que se instale un “régimen fascista” y se desate una guerra racista.

La narrativa de que en Bolivia hubo un golpe es parte de ese mismo debate. Morales ha logrado, no con poca astucia, convertirse en la víctima de esa presunta acción militar, sólo porque él es un indígena. No existe un correlato con el contexto y mucho menos con los antecedentes que derivaron en el momento en que el Alto Mando, que se había mostrado siempre leal a él, le pide su renuncia. La victimización, la indiferencia ante los hechos que causaron las movilizaciones e incluso muchas de las actitudes autoritarias y abusivas del régimen guían a buena parte de la despistada comunidad internacional.

Como suele ocurrir, esa facción de la opinión pública mundial ha logrado hacer mucha más bulla que la mayoritaria que resiste a Morales y lo califica como un líder autoritario que violó la Constitución Política boliviana y el voto popular con el objetivo de perpetuarse en el poder. De hecho, en la OEA, la mayoría de los países rechazaron la idea del golpe, lo mismo que en el Parlamento Europeo. Pero la campaña de conmiseración con Morales, comparándose con Salvador Allende, es más exitosa.

En medio de todo eso, la entrevista recientemente otorgada a Gerardo Lissardy, de la BBC,  mostró al mundo el talante de Morales. No hay mejor cosa que dejar que sea el propio expresidente mostrarse tal cual es: agresivo, autoritario y mentiroso. Por ejemplo, afirmó que había propuesto el domingo 10 de noviembre que se realizaran nuevas elecciones y que él no sería candidato. Nunca lo dijo. 

También mintió cuando dijo que hasta que salió del país no hubo ni un solo muerto de bala, y sólo en Montero hubo dos... Y ante cada pregunta incómoda, Morales reaccionó con hostilidad. El expresidente está acostumbrado a que nadie lo contradiga. Dejó de dar entrevistas con medios críticos, por ejemplo este diario, ya que no soporta que lo refuten. 

Para quienes critican a Morales y han denunciado durante años el rasgo abusivo de su carácter, contra una opinión generalmente positiva que tiene entre intelectuales progresistas, la entrevista que le dio a la BBC es un arma para demostrar lo arbitrario, poco tolerante e intransigente que es.

 

 

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