Editorial

Evo y sus órdenes para cercar ciudades

martes, 26 de noviembre de 2019 · 00:15

En este país, donde ya casi nada sorprende, la aparición de un video en el que se escucha a Evo Morales dar instrucciones de cómo dejar a las ciudades sin alimentos, ha tenido menos impacto de lo pensado. Primero, porque en principio se dudó de su veracidad, aunque rápidamente el hermano de quien grabó el video confirmó que la voz pertenece efectivamente al expresidente. El propio Evo y el MAS dijeron que era un montaje y aunque es evidente la edición del video, todo parece indicar que es real.

Por lo demás, el audiovisual es demostrativo de cómo opera el exmandatario. Por un lado se presenta públicamente ante los medios internacionales como el que podría “pacificar” Bolivia, pero en realidad opera en las sombras para generar convulsión, tensionar a la sociedad boliviana y generar las condiciones que le permitan volver.

En el video, Morales señala que las ciudades deben estar cercadas y no tener alimentos, y por otra parte expresa que él podría volver a Bolivia si la Asamblea rechazaba su carta de renuncia. Ello no se cumplió debido a que aparentemente Morales ha perdido parte del control sobre la bancada del MAS y ésta rechazó ese plan.

De modo que, así como en una alocución previa a su renuncia, se constata la estrategia de Morales de provocar violencia y escasez para retornar al poder.

Al desnudar sus intenciones tan evidentemente, Morales se ha puesto en una posición en la que podría ser denunciado nacional e internacionalmente por delitos de lesa humanidad. Tanto la Constitución Política del Estado como las convenciones internacionales prohíben que se organicen acciones que pretendan castigar a población civil mediante interrupción de entrega de alimentos o acceso a agua potable. Estos delitos los cometen grupos guerrilleros o terroristas en diversas partes del globo, pero que lo convoque el expresidente y que, peor, se presenta como el líder progresista, es inadmisible.

No es que antes de conocer ese video no se sabía que Morales tenía esa estrategia (en realidad, por ejemplo en una entrevista habló de que el país podría ir a una “guerra civil” por culpa de la derecha), pero escucharlo dar órdenes a uno de sus simpatizantes, acusado de narcotráfico, para más señas, es sorprendente.

Los organismos internacionales de DDHH podrían también tomar en cuenta ésta y otras declaraciones de Morales tendentes a confrontar a los bolivianos. Sólo porque el exmandatario calcula que ello le conviene políticamente.

La pacificación de Bolivia atraviesa por llamar a elecciones lo antes posible. Afortunadamente, el país ya ha avanzado con un acuerdo legislativo en ese sentido.

 

 

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