Editorial

Polémico bono de lealtad a la Policía

viernes, 08 de noviembre de 2019 · 00:15

El supuesto manejo económico “serio y responsable” del gobierno es siempre mencionado por las autoridades. Supuestamente existe un Presupuesto General del Estado previamente definido.

Todo eso se demostró falso cuando, sin trámite ninguno y  menos la aprobación de una ley que reformule el presupuesto, el gobierno entregó un bono de lealtad de 3.000 bolivianos a los policías, justo en medio de los conflictos. No se sabe cuántos uniformados lo recibieron, pero considerando que existen más de 35.000, el monto total alcanzaría a más de 100 millones de bolivianos.

Lo cierto es que ese bono se paga debido a que el oficialismo teme perder, precisamente, la lealtad de los uniformados, ya sean policías o militares, debido a que su permanencia en el poder depende de ellos. El gobierno necesita de los gases lacrimógenos y los carros lanza agua para mantenerse firme ante las protestas generalizadas. Bonos a los militares seguramente también se pagarán cuando sea necesario.

En el caso del bono a los policías, el ministro Carlos Romero ha señalado que su pago es un “estipendio” que compensa “los turnos  que están siendo planificados desde el comando nacional”.

¿El ministro cree que somos todos bobos? ¿Acaso no se sabe que siempre existen horas extras para los policías? ¿Es esta la primera vez que los efectivos se enfrentan a protestas? ¿Y cuándo en el pasado hubo el “estipendio”?

Una de las decisiones famosas del dictador Luis García Meza fue, precisamente, entregar un “bono de lealtad” a los militares. Las razones eran las mismas que las actuales: tener alguna garantía para mantenerse en el poder.

Un grupo de policías informó también que desde esta semana la tropa empezó a recibir, anteladamente, la segunda dotación anual de víveres. Esto habla del temor del Gobierno de perder el respaldo de la Policía y, dependiendo de los sucesos, de las FFAA.

Existen ya numerosas versiones de malestar policial y de supuestos aprestos de amotinarse, lo que implicaría para el gobierno una situación de extrema gravedad. También han circulado cartas de militares pasivos y activos en las que se señala que los integrantes de las FFAA no saldrán a reprimir a los manifestantes. Ya lo hicieron en 2003 y los comandantes de entonces siguen presos por ello. ¿Qué comandante pondría en riesgo su libertad por asumir medidas represivas para un gobierno que eventualmente terminará?

Lo grave es cuánto va a afectar esto al Tesoro de la Nación. Recordemos que el Gobierno no quiso aumentar 500 bolivianos  a los discapacitados al argumentar falta de recursos y hoy, sin que se lo pidan, regala 3.000 por cabeza. Sólo el miedo.
 

 

 

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