Auditoría: problemas y esperanzas

sábado, 09 de noviembre de 2019 · 00:15

La OEA, de manera unilateral, resolvió mediante una carta  hacer una auditoría al proceso electoral. La carta de Luis Almagro, secretario general de la OEA, está fechada el 25 de octubre, pero se dio a conocer cinco días después, sin que nadie explicara por qué no se divulgó antes.

O sea que antes siquiera de que el tema estuviera en debate, Almagro ya había intentado, otra vez, congraciarse con el presidente Evo Morales y aceptado el pedido de la auditoría.

El proceso de auditar elecciones no es, en sí, negativo. Incluso puede ser positivo para esclarecer un resultado. Pero para que ello tenga sentido, las dos partes en conflicto, en este caso los dos candidatos con más respaldo, Morales y Carlos Mesa, deben estar de acuerdo en las condiciones.

En este caso, una de las partes, nada menos que el candidato que acudiría a una segunda vuelta si se llegara a demostrar que hubo fraude, no ha sido consultado al respecto. Ese es el primer punto  que pone a esta auditoría en cuestión.

Pero hay dos más, y ambos han sido impuestos por el gobierno: en primer lugar, que el trabajo de la OEA se hará “sin menoscabo de la soberanía del Estado y la independencia y autonomía del Órgano Electoral”. O sea que el Órgano Electoral, precisamente sobre el que se ciernen todas las dudas, tendrá autonomía y, al final, por lo tanto, poder de decisión.

También el gobierno, graciosamente, establece que, aunque el informe será vinculante, cualquiera de las partes, dice, puede dar por terminado el acuerdo mediante carta enviada con cinco días de anticipación. O sea, una burla. ¿Y cuáles son las otras partes a las que hace referencia? ¿El Conade? ¿El Comité Pro Santa Cruz? ¿Carlos Mesa? No existen las “otras partes” desde el momento en que los demás actores no confían en sus resultados y se han distanciado del proceso.

Por otro lado, los bolivianos sabemos muy bien que la palabra “vinculante” no tiene ningún valor para el MAS. El referéndum del 21 de febrero de 2016 era “vinculante” y ahí tienen al candidato Evo Morales declarándose ganador de unos comicios en los que nunca debió participar.

Para finalizar, habría que prestar atención a lo que el propio Morales dijo hace unos días en Quillacas, Oruro: “No es cueca para que digan que haya segunda vuelta”, respecto de las elecciones. Si el propio Morales está defenestrando el posible resultado de la auditoría, ¿qué se puede esperar que diga cuando la reciba?

No obstante, las esperanzas en el trabajo independiente de los técnicos de la OEA, que recojan las importantes muestras de un fraude estructurado que se han ido mostrando, siguen vigentes. Es de esperar que la OEA esté a la altura del desafío.

 


 

 

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