Editorial

Los eternos problemas de BOA

martes, 10 de diciembre de 2019 · 00:15

Con la llegada del nuevo gobierno han empezado a conocerse, todavía más, las irregularidades cometidas por funcionarios de la gestión anterior. Estas deben ser muchas y muy variadas, sobre todo si se considera que fue un gobierno de muy larga duración y que suprimió  los sistemas de control.

Entre los todavía contados casos que se han revelado en estas semanas de la nueva administración, el Ministerio de Obras Públicas presentó un informe sobre la situación de BOA, la línea aérea estatal. La situación de la compañía es deficitaria, pese a los millones de dólares invertidos y a la competencia desleal que se ejerció durante años contra operadores privados.

Las utilidades de la empresa fueron de unos 3,4 millones de dólares en 2017  y bajaron a sólo 570.000 en 2018. Para una empresa aérea estas son cifras muy bajas. Y además se debe tomar en cuenta que la compañía creó BOA Regional  para vuelos a localidades pequeñas, que arrojó una pérdida de 16 millones de dólares.  

La empresa fue manejada políticamente y se llenó de supernumerarios como premio a militantes masistas. El gobierno ha informado que BOA tiene 1.800 empleados, cuando seguramente con un cuarto de esa cifra sería suficiente. Ello, más los salarios abultados de sus ejecutivos, conforman una situación de crisis.

Entre 2017 y 2018, los costos de operación se incrementaron en 161,6 millones de bolivianos, pero los ingresos subieron solamente en 80 millones. En catering, por ejemplo, pese a la mala calidad del mismo (se entregaban una bolsita de pasas o una galleta), el Estado gastó en una década 248 millones de bolivianos. En un principio, la hermana del expresidente Álvaro García Linera se adjudicó, por invitación directa, ese contrato.

Las autoridades explicaron la situación con esta caracterización: por cada boliviano que ganaba BOA, gastaba dos.

La nueva gestión denunció también que el último ministro de Obras Públicas de la gestión anterior, Óscar Coca, pidió una auditoría sobre la situación de la entidad, pero que nunca lo dio a conocer. Ahora se ha revelado que, además de la negligencia y de la mala gerencia, también existe dolo: por ejemplo, que hasta enero pasado se pagaron 4,1 millones de bolivianos por el alquiler de la aeronave CP 2815, aunque ésa se siniestró en 2016.

El Ministerio de Obras Públicas ha denunciado también que en agosto de 2019 se destinaron 120 millones de bolivianos de las reservas internacionales para que la aerolínea renovara su flota, pero que el 35% de ese monto fue destinado a la compra de repuestos.

¿Cuál será el destino de una empresa en estas condiciones?
 

 

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