Editorial

La prensa en el Brasil de Bolsonaro

sábado, 14 de diciembre de 2019 · 00:07

La censura, la pulsión por el control de los medios y sus contenidos no tiene ideología. Y tampoco tienen ideología los métodos que se eligen para ello. Ahora que la Agencia de Noticias Fides (ANF) anuncia un fin de ciclo por falta de recursos, recordamos cómo un grupo de medios de comunicación y de periodistas -entre los que estuvo ANF y también Página Siete- tuvo que sobrevivir en los años del Gobierno del MAS a la asfixia económica, a la presión fiscal desmedida, el bloqueo de fuentes, el boicot ante los anunciantes privados y otros típicos recursos con los que se trataba de silenciar las voces que no le eran complacientes.

Fueron tiempos difíciles, que pensábamos excepcionales, pero no es así: sabemos la presión y violencia que existe sobre los medios en Venezuela, el control sobre la prensa en Cuba, las batallas que se libraron en la Argentina y ahora atestiguamos la crisis en el Brasil de Bolsonaro.

La decisión de su gobierno de excluir al diario Folha de S. Paulo de una licitación ha provocado una enorme desaprobación en el gremio periodístico, incluso se ha llegado al Ministerio Público, denunciando que se ha cometido un crimen con esta determinación. Para el subprocurador general Lucas Rocha Furtado, la exclusión no tiene un criterio técnico justificable que no sea la “antipatía personal” del presidente brasileño con este diario, que es uno de los más reconocidos de este país.

En el editorial en el que comentó la decisión presidencial, la Folha de S. Paulo  sostenía: “Jair Bolsonaro no entiende ni nunca entenderá los límites que la República impone al ejercicio de la Presidencia. Es una persona que combina ligereza con autoritarismo. Será preciso, entonces, que las reglas de un Estado de Derecho democrático le sean impuestas desde afuera, como cuando se le pone límites a un niño”.

Las respuestas ante este tipo de denuncias no son, tampoco, extrañas a nuestros oídos: el secretario de Comunicación de la Presidencia de Brasil, Fabio Wajngarte, salió en respuesta a este editorial  repudiando la “infamia”.

“El lenguaje del editorial y su contenido son irrespetuosos no solo con la figura institucional del Presidente de la República, es un libelo, un folleto, carente de seriedad y consistencia. El Presidente tiene una legitimidad que Folha de S.Paulo y otros medios de comunicación del mismo tipo, torpes y ligeros, no tienen y nunca tendrán: el apoyo de la mayoría de los brasileños que lo eligieron”.

Lastimosamente, la intolerancia del poder contra la prensa que lo fiscaliza -lo cual es ni más ni menos, su obligación- se ha naturalizado a este punto. Izquierdas o derechas coinciden, como sabemos, en las mismas pulsiones autoritarias.

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