Editorial

El fin electoral del binomio Camacho- Pumari

lunes, 16 de diciembre de 2019 · 00:15

Es correcto decir que una buena parte del crédito de la movilización ciudadana registrada en los meses de octubre y noviembre pasado y que lograron la caída del gobierno de Evo Morales y la posterior transición democrática, la tienen los dirigentes cívicos Luis Fernando Camacho, de Santa Cruz, y Marco Pumari, de Potosí.

Los cabildos que organizaron ambos y su predisposición a mantener firme su lucha ante cualquier circunstancia fueron decisivos para que el resto del país siga ese mismo camino. 

Obviamente hubo más actores en esas luchas, empezando por Carlos Mesa, el principal perjudicado del fraude montado por el Gobierno y quien, tras una extenuante campaña de un año de duración, fue quien permitió el inicio de la ola de protestas contra Morales, un día después de los comicios. Para no hablar de Conade, otras plataformas y el trabajo de cientos de miles de bolivianos que bloquearon, marcharon y se manifestaron contra el deseo de eternizarse en el poder del exmandatario.

Pero la dupla Camacho-Pumari fue, con todo, determinante. Parecía que se iba a convertir en la mejor representante de una nueva generación política, más democrática, más limpia y más comprometida. A pesar de que ambos habían puesto énfasis en su condición no partidaria y apolítica, Pumari y Camacho constituían un binomio ideal en el sentido de que ambos representaban mundos diferentes de la diversa sociedad boliviana.

Sucedió todo lo contrario. Un audio en el que se escucha que Pumari pidió 250 mil   dólares para desarrollar su campaña, aparte de poder nombrar a los jefes de Aduana de Potosí y Oruro, fue fatal para el joven dirigente sureño. Este explicó que el dinero no era para su bolsillo, sino para tareas de “logística”, y en ello puede tener razón, en el sentido de que Camacho, por sus relaciones con el mundo empresarial cruceño, tiene muchas más posibilidades de recaudar fondos, que él. La exigencia de los puestos de Aduana es mucho más difícil de explicar. La difusión del audio implicó la ruptura de esa alianza.

Tampoco sale bien parado de este asunto el propio Camacho, de quien se duda si fue él quien mandó a hacer la grabación y luego entregarla a un medio de comunicación. Eso demostraría que no es confiable y por lo tanto, cualquier futuro aliado podría tener reparos de reunirse con él y negociar algo. 

Es lamentable que todo esto haya ocurrido, porque otra vez pone dudas sobre la transparencia de la política e incluso de sus representantes más jóvenes. Como conclusión de esta telenovela, sin embargo, el más afectado de los dos fue Pumari, que casi ha estado obligado a suspender su carrera política.
 

 

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