Sentimientos navideños

martes, 24 de diciembre de 2019 · 00:15

Nos aprestamos a celebrar la que se conoce como la fiesta de la paz y el amor, de la reconciliación, el perdón, el entendimiento.

Pues, por una vez sería bueno concentrarnos en estas promesas que se hacen invariablemente todos los años para ponerlas en práctica en nuestra vida y nuestras acciones.

Venimos de haber pasado un año de desafíos y bruscas transformaciones, y debemos encarar la culminación de tareas democráticas que requieren nuestros mejores esfuerzos: desde la conformación de tribunales probos para encarar un nuevo y transparente proceso eleccionario,  hasta la reconstrucción de un Estado corrompido, pasando por supuesto de la sostenibilidad de una incierta economía y una pacificación aún precaria; todo esto, sin mencionar lo que significará elegir a nuevos gobernantes para los próximos cinco años.

Sin embargo, lo que al parecer está concentrando energías en estos momentos es el deseo de exterminar al otro, en este caso a todo vestigio del pasado gobierno, como si al hacerlo borráramos mágicamente y para siempre el “riesgo” que entraña su supervivencia.

Y no acaba ahí el asunto: junto con esa actitud, crece la intolerancia con cualquier “exceso”, ya sea una columnista bocona a la que esta vez todos quieren quemar en la hoguera; o el ímpetu de algunos periodistas por entrevistar al que fuera presidente durante más de una década, un hombre al que, ¡increíble!, algunos periodistas dicen que no quieren ni darle la mano.

Por supuesto que, si somos coherentes, hay que respetar estas posiciones como tantas otras, pero sin estridencias, sin fundamentalismos. De eso se trata la convivencia entre diversos, la democracia, en fin. Hemos vivido 14 años de maniqueísmo, de amigo-enemigo, de blanco-negro. ¿No será la hora de ser tolerantes con las diferencias y las disidencias como tanto le exigimos al régimen anterior?

Nadie, seguramente, habla de perdonar/socapar delitos, pero, una vez más hay que dejar que sea la justicia y el debido proceso quienes se encarguen de dictar sentencias y encarcelar culpables.

El papel de los medios en este contexto no es menos relevante: la prensa ha aquejado también 14 años de estigmatización y asfixia; con medios acríticos y con contenidos controlados. No será el momento de pedir ahora que los medios se alineen con el poder, solamente porque este  ya no es el MAS. El periodismo debe seguir haciendo lo que es su deber, y eso siempre será interpelar y fiscalizar  al poder político.

Estamos en Nochebuena, en Navidad, deseemos un país inclusivo, respetuoso de la diversidad y sobre todo libre y pluralista.
 

 

38
3

Otras Noticias