Editorial

75% de las carreteras muestran problemas

jueves, 26 de diciembre de 2019 · 00:15

No es que sean denuncias nuevas, pero ahora han sido conocidas de manera más global: la construcción de carreteras en el país se ha caracterizado en la última década por la corrupción y la ineficiencia.

El ministro de Obras Públicas, Iván Arias, emitió un informe técnico elaborado por la ABC que establece que el 75% de las carreteras construidas durante el Gobierno anterior tiene “deficiencias severas”. Sólo en 2019 el daño económico al Estado es de 81 millones de bolivianos.

El informe establece que en los casi 14 años de gestión de Morales se destinaron para ese fin unos 11.000 millones de dólares, equivalentes al 41% de la deuda externa contratada por el Estado y ocho veces más que  el presupuesto de salud. Tras todo ello, sólo el 25% de las carreteras construidas fueron entregadas satisfactoriamente.

La marca de la gestión de la ABC en la década pasada fue la ausencia de licitaciones, sospechas de sobreprecios, malos sistemas de supervisión y politización en sus decisiones. En ese marco, se gastaron 2.500 millones de bolivianos en carreteras que están virtualmente destrozadas.

Entre otros casos de irregularidades, figura la carretera Rurrenabaque-Riberalta, de 579,4 millones de dólares, que tiene un avance muy lento. El contrato fue firmado en agosto de 2014 y debía ser entregada este año, pero todavía falta más del 60%. Otras carreteras con avances muy lentos son Santa Bárbara-Caranavi-Quiquibey, que se construye desde hace nueve años y que tiene cinco años de retraso; la San Borja-San Ignacio perdió su capa asfáltica; Yucumo-Rurrenabaque está destrozada en varios puntos; el tramo Quiquibey-Yucumo, ya entregado, muestra grandes huecos y destrozos; dos fueron abandonadas por las empresas contratadas: San Buenaventura-Ixiamas (que estuvo a cargo de Corvián Corsán); y Yucumo-San Borja, (a cargo de  Fopeca).

Todo esto tiene que ser investigado con mucho detalle. No es posible que se hubieran desperdiciado cientos de millones de dólares sólo porque autoridades del Gobierno anterior perdieron la cabeza ante la corrupción y que, para agradar al expresidente Evo Morales, y con la idea de tener réditos políticos, firmaron contratos sin adecuados sistemas de control y supervisión. No se suscribieron, por ejemplo, letras de garantía debidamente  en dos obras abandonadas por Fopeca y Corvián Corsán. 

Precisamente por ello es que se debe aspirar a un sistema en el que existe alternancia en el poder y las autoridades, temerosas de ser investigadas en el futuro, actúan de manera controlada. Cuando se cree que el poder es eterno, todos terminan corrompiéndose. 
 

 

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