Editorial

Salida de Justiniano del gabinete

sábado, 07 de diciembre de 2019 · 00:15

El exministro Jerjes Justiniano cumplió un rol importante en los pocos días que estuvo en el cargo. Ayudó a la pacificación del país y fue un factor determinante para la aprobación de la ley de convocatoria a elecciones generales. 

Pero, el abogado Justiniano era también polémico, entre otras cosas por haber sido defensor de uno de los acusados del caso La Manada, un hecho  de violación colectiva en Santa Cruz. Se puede afirmar que haber defendido en ese caso, como lo hizo Justiniano, a un muchacho de 15 años, era comprensible. Todos tienen derecho a la defensa. Lo que no podía tolerarse es que Justiniano, aparentemente, hubiera presionado a la fiscal del caso, Nancy Carrasco, para beneficiar a su cliente. La abogada Jessica Echeverría, que defiende a la supuesta víctima de violación, calificó como “vergonzosa” la actitud del exministro.

El exfuncionario fue acusado también de otro asunto grave por parte del exviceministro de Políticas Comunicacionales Danilo Romano. Este dijo que fue despedido de su cargo por presiones ejercidas por Justiniano, a quien acusó de buscar que se contratara irregularmente a una consultora internacional. Justiniano, quien es hijo de Jerjes Justiniano Talavera, dirigente socialista y exembajador de Bolivia en Brasil durante el gobierno del MAS, también cometió errores políticos como haber señalado que apoyaba la candidatura a la presidencial del líder cívico Luis Fernando Camacho y que la presidenta Jeanine Añez deseaba postular a la reelección.

Ante todo ello, la mandataria tomó la decisión de cesar en su cargo a Justiniano. Fue una decisión difícil, seguramente, porque lo hizo recién iniciado su gobierno y ello podría haber dado una señal de descontrol. Sin embargo, por el contrario, la imagen que dio fue la de tener la firmeza necesaria para hacer los cambios que ella cree conveniente cuando alguno de sus funcionarios comete alguna falta seria.

Al no tener la Presidenta una estructura partidaria sólida, confió en las sugerencias de algunos personajes allegados a ella y que habían luchado a favor de la caída del gobierno anterior. Camacho, por eso, se instaló en un lugar privilegiado y tuvo la capacidad de sugerir a varios integrantes del nuevo gabinete, entre ellos a Justiniano. Por eso, haberlo cesado del cargo es también un mensaje al propio Camacho, de que ella no está dispuesta a aceptar presiones o injerencias.

En cualquier caso, estos son momentos de extrema delicadeza, en la que sobre todo se esperan señales de sobriedad y mesura en el Gobierno transitorio. Algo, que sensiblemente no se vio en el exministro Justiniano.
 

 

 

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