Editorial

¿Está Bolivia preparada para el SUS?

domingo, 24 de febrero de 2019 · 00:10

El Sistema Único de Salud ya es una realidad.  El   20 de febrero  el presidente Evo Morales promulgó la Ley 1152 que permite que todos los bolivianos que no se encuentren cubiertos por ningún seguro de salud  podrán acceder a una atención gratuita. También los extranjeros sin cobertura de salud y bajo el principio de reciprocidad  serán beneficiarios.

Una de las características de este seguro, que responde a una política de gradualidad -es decir que tendrá una aplicación paulatina-, es que los pacientes deberán acceder de forma escalonada: primero deberán pasar por centros de primer nivel  y luego -solamente de ser necesario- irán escalando hasta los niveles superiores.

Según la norma, las alcaldías financiarán la atención de su población en el primer y segundo nivel;  y el Gobierno central las atenciones del tercer y cuarto nivel. Asimismo, se “adquirirán” servicios del sector privado hasta que el sector público esté en condiciones de cubrir todas las demandas. El presupuesto asignado para una primera etapa es de aproximadamente 200 millones de dólares.

Con éstas y otras características, el SUS ha sido combatido y defendido con igual énfasis. Para las autoridades y sectores afines, así como para gran parte de la población, su implementación supone un difícil pero necesario paso hacia la democratización del acceso a la salud pública. Un derecho de todo ciudadano y que es una realidad en muchos países del mundo.

Pero, habiéndose impulsado en medio de una aún irresuelta crisis integral de la salud pública, este primer seguro universal está teñido de incertidumbres, temores y rechazos.

El mismo Presidente, al promulgarlo, anticipó dificultades y aseguró que los primeros resultados se verán recién en cinco años.

Los médicos se han movilizado en su rechazo,  pues sostienen que no existen condiciones adecuadas en cuanto a infraestructura, equipamiento y recursos humanos. Temen, además, por su seguridad laboral, pues creen que la transferencia de los centros de tercer nivel a manos del Estado representa un riesgo para ellos, lo mismo que una presunta masiva llegada de médicos cubanos. Aspectos, ambos, que han sido negados por las autoridades de Gobierno.

Con todo, y a pesar del entusiasmo gubernamental, de organismos internacionales como la OPS-OMS, sectores sociales y obviamente los millones de bolivianos que serán beneficiados, persisten preocupaciones sobre la calidad de este servicio.

No se puede negar que un acceso universal y sin costo a la salud es una aspiración compartida, pero si este servicio llega a ser todavía más deficiente de lo que son los actuales centros de salud, el remedio podría empeorar la enfermedad.

El Gobierno y expertos de algunos organismos internacionales estiman que los obstáculos son menores que los beneficios y que, por el colapso de algunos hospitales -que son básicamente los de tercer nivel de las capitales de departamento-, no se puede inferir que el servicio de los centros de primer y segundo nivel vaya a ser malo.

Según este razonamiento, el SUS más bien contribuirá a ordenar el acceso a los servicios de salud, que no se concentrará únicamente en los grandes hospitales, sino en los que estén en barrios o distritos.

Por otro lado, el Gobierno ha anunciado una fuerte inversión en salud y la construcción de varios hospitales de segundo y tercer nivel. Aunque los retrasos en este sentido son apreciables, es de esperar que las obras avancen a buen ritmo y vayan acompañadas de mejoras en equipamiento e insumos, así como en recursos humanos. Este último aspecto es determinante, pues el país vive una crisis de personal calificado que no ha sido aún priorizada por el Estado.

Finalmente, en cuanto a inversión, los expertos señalan que en el actual estado de carencia de la salud pública, los 200 millones de dólares anunciados son totalmente insuficientes. No opinan lo mismo las autoridades que, además, anuncian un incremento gradual de las inversiones.

En resumen, no se puede sino dar el beneficio de la duda a este naciente servicio que, sin duda, puede ayudar a mejorar significativamente a la calidad de vida. Sin embargo, es de esperar que el compromiso de éste y los futuros gobiernos vaya en coincidencia con la dimensión del desafío.

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

10
77

Otras Noticias