Editorial

Medios en manos de los militares

lunes, 11 de marzo de 2019 · 00:15

Un jefe militar anunció hace pocos días que será relanzada la cadena radial de las FFAA, compuesta por 10 radioemisoras, y que en el futuro éstas serán 18 en total. Éstas se sumarán a la Red de Radios de los Pueblos Originarios, promovidas por el gobierno. Los militares informaron también que crearán un canal de TV y una agencia de noticias del Ejército.

Usando un lenguaje más propio de los años 70, el director de comunicación social del Ejército, coronel Víctor Quintana, expresó que la misión de estas emisoras será la “revalorización del civismo y patriotismo”, teóricamente declinantes en Bolivia.

Se debe recordar que las FFAA son, supuestamente, “no deliberantes”, es decir que no pueden ofrecer opiniones de corte político ni interferir en la marcha del país. Han incumplido esa norma en los últimos años, retrocediendo al país en varias décadas, mediante declaraciones de respaldo al “proceso de cambio” y similares. El sistema democrático había logrado generar unas FFAA respetables y respetuosas de la institucionalidad, cosa que ahora está siendo puesto en duda.

¿Qué sentido tiene que una organización “no deliberante” desee contar con dos docenas de medios de comunicación? Fiel a su escasa inclinación a dar información transparente, las FFAA no quisieron revelar cuánto costará la instalación de esas 18 radioemisoras, el canal de TV y la agencia de noticias y qué ítems serán utilizados para ello. Son las distorsiones causadas por la administración actual.

La primera preocupación, entonces, es que precisamente en un año electoral  los militares se sientan estimulados a ingresar en el debate partidario. Obviamente lo harán a favor del gobierno. Ya de hecho, sumar sus radios a las de los pueblos originarios demuestra con claridad esa intencionalidad.

Pero existen otras preocupaciones. El gobierno está trastocando las responsabilidades de las FFAA de una manera preocupante. Lo hace, posiblemente, para asegurar su respaldo en caso de inestabilidad social. El MAS ha incumplido la Constitución, violado el voto popular y ha colocado a Evo Morales como candidato a toda costa y   ahora parece pretender que las Fuerzas Armadas estén comprometidas a fondo con su gestión. 

Las FFAA pasan así a ser puntales del oficialismo, una especie de garantía de estabilidad. Si Morales llegara a perder una elección, o hubiese riesgo evidente de que ello podría suceder, no es descartable que se produzcan hechos irregulares, como la decisión de las autoridades de no aceptar la transmisión del mando. En un escenario así, que ya se ha producido en Venezuela, la fuerza militar será crucial para sostener al régimen.

Quizás por estas mismas razones  se han tomado decisiones también cuestionables, como poner a las FFAA a cargo de la lucha contra el contrabando, con muy pobres resultados, pero volviendo a los altos oficiales vulnerables ante la posibilidad de corromperse.

Aparte de ello, los militares mantienen 10 empresas, desde un ingenio azucarero y una empresa hormigonera hasta una hacienda y una empresa constructora. Esperan también crear otras tres, una de tipo textil, otra de fabricación de raciones secas de alimentos y una empresa minera, según un recuento realizado por El Deber. Solo dos de ellas tienen que ver con su rol militar: una de importación de armas y otra de fabricación de explosivos. ¿Qué tienen que hacer las FFAA administrando empresas mineras? ¿Qué tienen que hacer administrando ingenios azucareros?

En 2015, la administración militar hizo que una empresa constructora, que había recibido varias obras por invitación directa, con precios inflados, terminara quebrando. Inmediatamente después el gobierno creó otra empresa constructora, sucesora de la que quebró.

Este cortejo del Gobierno a los militares es perjudicial para la democracia, porque le vuelve a dar a las FFAA un rol político que tuvieron en el pasado y que las motivó a involucrarse en golpes de Estado y participación en el Ejecutivo, con nefastas consecuencias.

 

 

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