Editorial

Angustiante problema de la basura

viernes, 29 de marzo de 2019 · 00:15

La ciudad de La Paz atraviesa por una severa crisis debido a los problemas en el manejo de la basura. El deslizamiento de lixiviados ocurrido en enero debido al mal estado de una celda del relleno sanitario de Alpacoma,  algo en lo que la Alcaldía paceña tiene responsabilidad, ha generado serias repercusiones.

El partido de Gobierno ha aprovechado esta situación, y la influencia que tiene entre los municipios vecinos de La Paz, para presionar al alcalde Luis Revilla. El problema es que, al hacerlo, está afectando sobre todo al millón de personas avecindadas en la sede de Gobierno.

Primero, después de producirse el deslizamiento, el alcalde Dámaso Ninaja, de Achocalla, recordado porque se arrodilló frente a Evo, organizó un irresponsable bloqueo en la avenida de ingreso al botadero, lo que llenó las calles de La Paz de miles de toneladas de basura. Lo que buscaba este alcalde, con un trabajo de evidente coordinación con el Gobierno, era afectar la gestión municipal del opositor Revilla.

Luego, cuando Revilla alcanzó un acuerdo con su par de El Alto, Soledad Chapetón, para resolver ese asunto, fue nuevamente el MAS el que impidió aquello. En ese caso usó al dirigente cívico oficialista Jesús Vera. O sea que se impedía el paso de la basura hacia Alpacoma, pero, también, hacia el relleno de El Alto. La intencionalidad política era evidente.

Posteriormente, con una insensibilidad y una enorme falta de aprecio por La Paz, el ministro de Medio Ambiente y Aguas, Carlos Ortuño, aceptó conceder, como quien da unas monedas a un mendigo, sólo 60 días para que la Alcaldía lograra detectar un nuevo terreno, llevara adelante las negociaciones con las comunidades involucradas, firmara un acuerdo con ellas y pusiera en marcha el nuevo relleno. Era obvio para Ortuño y para todo el Ejecutivo que ese plazo era totalmente insuficiente.

Viéndose contra las cuerdas, Revilla aceptó ese plazo, porque le permitía resolver el problema inmediato, pero a sabiendas de que no lograría hacer todas las tareas requeridas en tan poco tiempo. 

Pese al escaso plazo, el gobierno municipal logró adquirir 50 hectáreas de la comunidad de Achachicala Alto. Pero nuevamente el ministro Ortuño se ha opuesto a esa solución, aduciendo que el nuevo relleno estaría muy cerca de las represas de agua. La Alcaldía ha afirmado que el nuevo relleno se ubicaría a 2,5 kilómetros de ellas y, sobre todo, a diferente altitud, lo que supuestamente evitaría un posible riesgo de contaminación de las presas de agua.

Como el MAS domina las entidades estatales, como el ministerio mencionado, y manipula a los líderes de los municipios que circundan a la urbe, ha colocado al alcalde Revilla, pero sobre todo a la ciudad de La Paz en general, en una posición de extremada debilidad. Los paceños están otra vez en riesgo de tener una crisis de la basura, nuevamente promovida por el interés político.

Lo curioso es que el ministro Ortuño y el resto de sus asistentes no se opusieron al acuerdo que logró el presidente Evo Morales con el alcalde de Mecapaca, Enrique de la Cruz, también del MAS, para llevar el relleno a esa zona. Cuando es el Primer Mandatario el que da una idea, todos la aceptan, pero cuando es otra autoridad la de la iniciativa, entonces la rechazan. Lo que el Gobierno quería lograr era hacer ver al Presidente como el “gran solucionador” del tema. Como la Alcaldía encontró otro sitio, entonces el oficialismo se opone.

La propuesta de Morales era tanto o igualmente criticable que la de la Alcaldía, ya que se sabe que Mecapaca es una zona productora de hortalizas y vegetales. Por tanto, si la nueva ubicación del botadero en Achachicala Alto puede contaminar la zona, con mucha mayor razón contaminaría los cultivos del municipio de Mecapaca.

Para dificultar aún más las cosas, la Alcaldía también tiene que negociar con una renuente Gobernación de La Paz, encabezada por Félix Patzi, candidato a la presidencia del Estado e interesado en lograr, también él, algún rédito político de la situación. Con todo ello, los únicos que pierden  son los vecinos de La Paz.
 

 

107
11

Otras Noticias