Editorial

Surge una corriente negacionista

viernes, 08 de marzo de 2019 · 00:15

El Día Internacional de la Mujer, que se recuerda cada 8 de marzo, se ha convertido en una plataforma de reivindicación de los derechos de las mujeres a nivel mundial.

Lo que moviliza a las mujeres es la demanda por reducir la brecha salarial, por conseguir equidad en la política, por vivir en una sociedad y en una familia sin violencia, por igualdad de oportunidades en el trabajo y por igualdad de obligaciones en el hogar.

Esta lucha, sin embargo, también ha despertado odios y demonios de una parte de la sociedad que no cree que la causa del feminismo sea justa y que la asocia al marxismo, la izquierda radical y la descalifica llamándola ideología de género.

Bolivia no ha quedado al margen de estos debates, pero más allá de las ideas opuestas, hay hechos y datos concretos que deben ser tomados en cuenta antes de asumir una posición en tal o cual sentido.

Según un reporte de la Fiscalía General, desde la vigencia de la Ley 348 contra la violencia hacia la mujer, que ha sido promulgada en marzo de 2013, se han reportado 555 feminicidios en Bolivia, de los cuales 220 casos han concluido con sentencia condenatoria.

El año pasado se han reportado 128 feminicidios en Bolivia, lo que convierte a    2018 en el año más mortífero para las mujeres. Y, en lo que va de 2019, ya estamos contando 22 muertas.

A esto hay que sumarle el hecho de que Bolivia es uno de los países con mayor prevalencia de feminicidios en la región, según un reporte de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Este es el tema de fondo, las mujeres están siendo asesinadas por el hecho de ser mujeres y por eso es inadmisible que los movimientos que luchan para mermar la violencia sean hostigados o estigmatizados con términos como “feminazis” o “izquierdistas radicales”.

Pero, ¿qué ha ocurrido en Bolivia o, mejor dicho, qué no ha ocurrido en Bolivia para que la violencia contra las mujeres siga marcando cifras tan alarmantes?

Al margen de la carencia de presupuestos adecuados para encarar esta titánica lucha, existen indicios de que nada ha cambiado en el país respecto al machismo. Un feminicidio, hay que decirlo con claridad, es la expresión más cruel del machismo.

Estamos en tiempos en que autoridades, dirigentes sindicales, funcionarios públicos, todos hacen gala de su machismo en público y de forma impune. 

En las últimas horas hemos sido testigos de una expresión salvaje de parte del máximo ejecutivo de las seis federaciones de cocaleros del Chapare, Leonardo Loza, quien ofreció mujeres a un ministro para que se quede a pasar la noche en Chimoré. La forma en la que habla Loza, que luego se disculpó diciendo que era un chiste, muestra el grado de naturalización de la violencia hacia las mujeres en círculos de poder. 

En la misma línea, el exembajador del MAS Jerjes Justiniano  hace poco alabó los abusos que el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, comete contra las mujeres, manoseándolas o besándolas en público y sin su consentimiento. Dijo que todos quisieran ser como Percy  y hasta ahora no dio la cara para disculparse por semejante atropello contra las mujeres y con la identidad camba.

Así está la retórica de los políticos respecto a las mujeres y luego nos preguntamos por qué hay tanta violencia contra las mujeres en Bolivia.  La respuesta está en cada discurso machista de un político, en cada acto de cosificación de la mujer, en cada acción que ubica a la mujer como un ser inferior.

Y, en medio de esta ofensiva contra las mujeres aparece, cada vez con más fuerza, una corriente negacionista, que busca instalar la idea de que no hay feminicidios, sino asesinatos comunes, que descalifica la discriminación positiva porque cree que hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades y que reivindica la familia como núcleo que debe preservarse callando la violencia.

No son tiempos fáciles para la lucha de las mujeres, pero no hay otra opción que seguir adelante hasta lograr una sociedad más igualitaria y respetuosa de los derechos humanos.
 

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

135
13

Otras Noticias