Editorial

25 aniversario de la Participación Popular

lunes, 22 de abril de 2019 · 00:11

 La municipalización del país, conocida como Participación Popular, ha sido una de las reformas políticas más importantes de las últimas décadas. Junto con las medidas asumidas en 1985, que controlaron la hiperinflación y le dieron estabilidad al país, los contratos de venta de gas a Brasil, de los años 90, y la llamada “nacionalización” de los hidrocarburos, sin duda, la Participación Popular representa uno de los hitos desde la recuperación de la democracia.

Durante la historia boliviana se debatió, a veces cruentamente, cuando ese proceso derivó en la Guerra Federal de fines del siglo pasado, cómo hacer que el país respondiera mejor a sus diferencias regionales, primero, y, luego,  étnicas y de otro tipo. Pero no se sabía cómo enfrentar aquellos desafíos.

Mientras tanto, el centralismo afectaba la vida de las regiones y les impedía su desarrollo. En los años 80 y 90 se discutía también la idea de la descentralización departamental. Fue en 1994, hace 25 años, que el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada tomó una medida audaz: se iniciaría la descentralización municipal.

Hasta antes de 1994, en Bolivia había 20 “alcaldías” de ciudades principales, y el resto del país era un territorio políticamente semiindefinido, dependiente de prefectos y subprefectos elegidos a dedo en la sede de Gobierno.

Las poblaciones rurales no estaban empoderadas y tenían pocas posibilidades de influir sobre la marcha del Estado. Ese fue el hecho revolucionario de la Participación Popular: de un día a otro se crearon 289 municipios, todos ellos urbano-rurales, que se sumaron a las 20 alcaldías previamente existentes, para sumar en total los primeros 309 municipios del país.

Cada uno de ellos recibiría recursos estatales según su población, y los más pobres tendrían, además, compensaciones fiscales. Fue un cabio administrativo radical, que generó el surgimiento de cientos de líderes locales, que compitieron por ser alcaldes o concejales. Además, con más de 200 municipios eminentemente rurales e indígenas de los 309 de entonces (hoy son 339), también esos liderazgos acrecentaron su importancia. En parte, la llegada al poder de Evo Morales y el MAS se dio gracias a ese empoderamiento.

El gobierno actual ha recentralizado al país, para darle al Presidente la posibilidad de que él decida quién recibe cuánto dinero en el país. Pero la municipalización de 1994 sigue básicamente vigente. A riesgo de cometer injusticias, quizás los cuatro principales promotores de las ideas que terminaron confluyendo en la municipalización de 1994 fueron Carlos Hugo Molina, Juan Carlos Urenda, Miguel Urioste e Iván Finot. Deben sentirse orgullosos.

Confidencial

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