Policías y narcos, esa estrecha relación

domingo, 28 de abril de 2019 · 00:15

La noticia de que el coronel Gonzalo Medina condecoró al narco prófugo Pedro Montenegro es una muestra del grado de complicidad que había en esa relación y la impunidad que reina en la Policía Boliviana.

El detonante de esta historia fue el sorpresivo cambio del comandante de la Policía, ocurrido en ausencia del presidente Evo Morales y del vicepresidente Álvaro García Linera. En su presidencia de un día, el diputado Víctor Borda reemplazó a Rómulo Delgado por Vladimir Calderón.

Cuatro días después de ese hecho, el periódico Los Tiempos publicó un audio correspondiente al comandante saliente, quien decía que su relevo se debe a que estaba investigando los nexos de dos jefes policiales de Santa Cruz con el narcotráfico. Se supo entonces que los jefes policiales Gonzalo Medina y Fernando Moreira habían viajado a Panamá por un motivo desconocido. 

Lo llamativo del caso es que la detención se produjo 10 días después de ese hecho y sólo después de que los medios publicaran  una a una las evidencias.

En el ínterin, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, tuvo una actuación que no puede pasar inadvertida. Lo primero que hizo fue pedir una investigación de la filtración del audio, en vez de apuntar al caso de narcotráfico. Llegó a desmerecer el informe policial que alertaba del viaje de Medina y Moreira a Panamá indicando que un “reporte de contacto” no es una prueba.

Luego, Página Siete publicó que el capitán Moreira está casado con una mujer que estuvo presa por delitos de narcotráfico y que antes fue esposa de otro narco conocido. El diario El Deber, por su parte, difundió una fotografía en la que se ve al capitán Moreira y al hijo del coronel Medina compartiendo con el narco Montenegro en una fiesta en Cartagena, Colombia.

Por si quedaran dudas de la estrecha relación de estos policías con los narcos, Página Siete volvió sobre el tema para informar que Medina había mantenido relación con cuatro clanes de narcos, incluyendo el de Montenegro.

Y, pese a eso, el Ministerio de Gobierno no formalizó ninguna denuncia en contra de los dos policías acusados. La Fiscalía abrió de oficio un caso, pero éste sólo avanzó a partir del martes 23 de abril, cuando el mismo Ministro de Gobierno destapó la olla y reveló que Montenegro había estado en actos oficiales de la FELCC de Santa Cruz, de la que Medina era el director.

Una vez detenidos, contrariamente a lo que corresponde a presos  por nexos con el narcotráfico, los dos principales acusados no fueron remitidos a la cárcel, sino que permanecen “detenidos” en su propia oficina. La explicación es que la vida de ambos correría peligro en Palmasola, pero hay que hacer notar que el país tiene otras cárceles. Todo indica a que se trata de un privilegio más de estos dos policías.

La ola de críticas contra Romero no se dejó esperar desde dentro y fuera del Gobierno. Presionado por diversos flancos, el Ministro  anunció media docena de medidas no estructurales para capear la crisis, pero está claro que tiene mucho que explicar. 

¿Por qué ordenó el cambio del comandante policial en ausencia de Evo?, ¿por qué mantuvo tres gestiones consecutivas a Medina en la FELCC de Santa Cruz?,  ¿por qué no se ejecutó la  orden internacional de captura del narco Pedro Montenegro?,  ¿por qué esperó 10 días para dar luz verde al caso?

La relación de policías con narcotraficantes  no es nueva. Página Siete hizo un recuerdo y encontró que 14 uniformados, desde sargentos hasta generales, han estado involucrados con el narco en 10 años.

Entre los casos más mediáticos están los de los generales Óscar Nina, quien  está preso en la cárcel de Palmasola, y el general René Sanabria, quien cumple condena en una cárcel de Estados Unidos.

La suma de actos de corrupción, delitos sexuales, asesinatos de inocentes (Jonathan Quispe y Lorena) y ahora también de narcotráfico ha puesto a la Policía en su peor crisis.

El presidente Evo Morales tiene una tarea que cumplir antes de terminar su mandato.

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