China Railway y sus trabajadores

lunes, 29 de abril de 2019 · 00:15

La situación laboral generada por la empresa constructora China Railway, a cargo en Bolivia, entre otras, del camino Rurrenabaque-Riberalta, se agravó la semana pasada con la toma de las instalaciones por parte de los trabajadores en el campamento denominado Rosario. El día viernes, con la intervención del Ministerio de Trabajo, la empresa tuvo que ceder ante los requerimientos con lo que se puso fin al conflicto.

 Luego de las medidas de presión la empresa se comprometió a afiliar a sus trabajadores en la Caja Nacional de Salud, a garantizar la estabilidad laboral y a proporcionar condiciones dignas para la vida de los obreros, lo que incluye comida saludable, ropa y otros.

 Demás está decir que esas conquistas rigen en Bolivia desde hace décadas. Lo que ocurrió fue que se estaban vulnerando en la empresa China Railway, según las denuncias de los trabajadores. 

 Esto puede ser comprensible desde el punto de vista de que en China los derechos de los trabajadores son muy débiles y las jornadas de trabajo son en muchas ocasiones de 12 horas diarias.

Las denuncias de los empleados de la China Railway, que llegaron a 500, fueron tratadas como de  menor importancia respecto de la marcha general de ese proyecto, tan importante para la integración del norte amazónico del país.

La obra que construye esta empresa tiene un costo de 579,4 millones de dólares, de los que se han desembolsado 228 millones, o el 39%. Sin embargo, el avance es solamente del 15%, lo que ha motivado la preocupación del senador opositor Yerko Núñez.

El contrato fue firmado en agosto de 2014, con un plazo hasta el próximo mes de mayo, cuando debería ser entregada, pero todavía falta el 85% de avance. Es la típica ineficiencia de la gestión pública boliviana.

En vez de que la obra hubiera avanzado a un promedio del 20% anual, sólo lo ha hecho en un 3% cada año. A este ritmo la obra estará lista en 30 años.

Núñez ha denunciado que otras seis carreteras del norte del país, todas de responsabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), están abandonadas, retrasadas o virtualmente deshechas. Ellas son Santa Bárbara-Caranavi-Quiquibey, que se construye desde hace nueve años y que inicialmente debía entregarse en 2014; Quiquibey-Yucumo, ya finalizada, que tiene grandes baches y está destrozada; Yucumo-Rurrenabaque, también muestra fallas después de  su inauguración; San Buenaventura-Ixiamas, cuya construcción fue abandonada por la empresa Corvián Corsán; Yucumo-San Borja,  también ha sido abandonada por la constructora ecuatoriana Fopeca; y San Borja-San Ignacio, que tiene hundimientos y perdió su capa asfáltica.

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