Editorial

EEUU retrocede en el tema del aborto

sábado, 18 de mayo de 2019 · 00:15

La arremetida conservadora antiaborto en EEUU está generando polémicas que trascienden sus fronteras.  Con la intención de revisar la legalidad  del aborto, una corriente de legisladores y gobernadores está en franca y exitosa campaña para abolir la ley que lo despenaliza. Su propósito goza además del auspicio de los magistrados Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, recientemente nombrados por Donald Trump, precisamente con el fin de encontrar la forma de revocar Roe vs. Wade, que es como se conoce al caso por el que, en 1973, la Corte Suprema de ese país despenalizó el aborto inducido. 

Gobernadores republicanos en Misisipi, Kentucky y Ohio ya han firmado medidas restrictivas al aborto legal; Georgia aprobó también medidas  para prohibirlo después de las seis semanas de gestación; y en Alabama se votó el veto total a esta práctica.

Como decíamos, el aborto es legal en Estados Unidos, y si bien las polémicas se han mantenido en el tiempo, nunca se ha considerado abolir una ley  que, ahora, tendrá que ser revisada por  la Corte Suprema de Justicia.

Pocos ven posible que prospere una abolición, pero lo sucedido en los estados mencionados es de cualquier forma una señal de una marcha en reversa.

En este marco, es interesante ver cómo se desarrolla y hasta dónde llega este movimiento. 

A juzgar por algunas de las declaraciones e intervenciones públicas de los legisladores e impulsores de la corriente antiaborto, en su gran mayoría varones, el fin es “proteger la vida de los no nacidos, porque un niño que no ha nacido es una persona que merece amor y protección”, pero junto a ello, están pasando por alto todos los avances en materia de derechos reproductivos e incluso de las leyes contra la violencia hacia la mujer, pues en casos como Alabama no se permitiría el aborto ni siquiera en casos de violación e incesto. Además de la afrenta que esto representa para las mujeres norteamericanas, existe una preocupación de salud pública. Algunos médicos temen que, de aprobarse estos cambios, no se podría ni siquiera intervenir en casos de embarazos inviables o ectópicos que no hayan sido detectados antes de la sexta semana. 

El debate sobre este asunto nunca generará consensos, y es posible que muchas sociedades no estén preparadas para una legalización como la que se aprobó hace más de 40 años en EEUU, pero esta ola involutiva parece tener otras intenciones. Como se lee en uno de los carteles de las activistas norteamericanas defensoras del aborto: “Cuando la pena por abortar después de una violación es más severa que la de la propia violación a una mujer, estamos ante una guerra contra las mujeres”.
 

 

 

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