Editorial

Camiones asesinos y el descuido imperante

lunes, 10 de junio de 2019 · 02:00

Es difícil imaginar la angustia que habrán sentido los transeúntes y conductores de otros vehículos que el pasado jueves fueron arrollados por un inmenso camión que perdió control en la avenida Strongest de Achumani.

Una persona fallecida y 11 heridas es el saldo oficial del accidente protagonizado por una volqueta sin frenos que embistió a ocho motorizados. Cargado de arena, el camión empezó su descenso por la calle 40 de Achumani raudamente. El chofer, al advertir que se había quedado sin frenos, empezó a gritar para advertir a la gente. Lo logró a medias porque unas cuadras más abajo se desató la tragedia.

Una tragedia que, sin embargo, pudo ser peor, pues se trata de una avenida muy transitada y el hecho se produjo a plena luz del día.

Según los vecinos, este accidente es consecuencia de un enorme descontrol en esa zona pues en la avenida, que es de doble ruta y que vincula a todo el barrio de Achumani, no hay semáforos y el tráfico de camiones, volquetas y otros con material pesado es permanente.

En efecto, como en varias zonas de La Paz, los ríos que rodean   Achumani son proveedores de arena y piedra para las construcciones, y receptores de cascajos y escombros en gran cantidad, una costumbre/negocio también descontrolado en la ciudad.

Pero, lo que es peor es que estos camiones, muchos de los cuales están en un evidente mal estado, transitan por todos los barrios y calles de la urbe sin ninguna supervisión. 

Por un lado, no hay un control sobre el estado en que estos camiones circulan, y por el otro tampoco se fiscaliza el peso y los horarios en que éstos pueden hacerlo, de modo que durante todo el día complican el tráfico y arriesgan la seguridad de peatones y conductores.

Lo sucedido en Achumani es un llamado de atención que esperemos sea escuchado y permita reaccionar a las autoridades ediles sobre la necesidad de: 1) prever horarios para que estos camiones cargados de material pesado  circulen; 2) impedir que vehículos en mal estado realicen tareas de carga o transporte; 3) fiscalizar el acceso a los ríos para recojo de material y echado de escombros.

Este es mucho más que un hecho de tránsito con un lamentable saldo de víctimas y afectados, es la señal de una tarea no cumplida que amerita atención: es obligación de las autoridades tomar cartas en el asunto para que, de una vez por todas, los vehículos de transporte pesado que no reúnan condiciones de seguridad sean definitivamente apartados, y esto involucra también a los vetustos buses que aún circulan por la ciudad.

Estaremos atentos a las respuestas de las autoridades. 
 

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